Caos en el abismo- Carlos Canache Mata.

Los anuncios hechos por Nicolás Maduro el día 17 de este mes ensombrecen y crean un caos mayor en el abismo en que ya estamos. Tiene razón Acción Democrática cuando, en comunicado público, afirma que “una vez más, el gobierno de Nicolás Maduro le propone a Venezuela medidas desarticuladas e incoherentes que lejos de resolver los graves males causados al país por la equivocada política económica ejecutada desde hace casi veinte largos años, van a agravarse por sus evidentes contradicciones”. El economista Asdrúbal Oliveros, director de la firma Ecoanalítica, ha declarado que “el plan de Maduro es un conjunto de medidas desordenadas que nos mete en una dimensión mucho más oscura de la crisis”.  Esa es también la opinión de la mayoría de los economistas venezolanos.

La anunciada devaluación de la moneda, la mayor registrada hasta ahora, fue del 95,85% al pasar de 248.832 bolívares por dólar (tasa Dicom) a 6 millones, que es como un reconocimiento agónico del valor del tipo de cambio paralelo. La nueva denominación de ‘soberano’ que se le da al bolívar, “estará anclada al petro”, dijo Maduro, el cual tendrá un valor oscilante de 60 dólares o más, es el precio del barril de petróleo, y equivale a 3.600 bolívares soberanos o 360 millones de bolívares fuertes, lo que arroja un cambio resultante de 6.000.000 (seis millones) de bolívares por dólar. Y la expectativa es que el precio del dólar se elevará debido a su creciente demanda y su escasa oferta. El citado economista Oliveros señaló que luego de la severa devaluación y expansión monetaria vía salarios y bonos se espera una etapa mucho más agresiva de la hiperinflación.

Se anunció que se fijan el salario mínimo, las pensiones y la base del salario para todas las tablas salariales del país en base a medio petro, es decir, 1.800 bolívares soberanos, equivalentes a 180.000.000 (180 millones) de bolívares fuertes. El economista Luis Oliveros observó que “un salario mínimo de 180 millones de bolívares en la coyuntura actual implica el cierre de miles de empresas y el desempleo de muchísimas personas”. En efecto, el impacto que ese aumento tendrá en la estructura de costos de las empresas, sin poder elevar precios por el control existente de éstos, es el de despedir trabajadores o bajar la santamaría, como se dice, especialmente las pequeñas y medianas empresas que no podrán sobrevivir financieramente. Se ha prometido que el gobierno asumirá durante 90 días el diferencial salarial de las pequeñas y medianas empresas, pero cabe preguntar con qué recursos y si se va a apropiar de ellas después de los noventa días.

Maduro anunció “una disciplina fiscal prusiana” para llegar a un “déficit fiscal cero” (ese déficit es, actualmente, casi 20 puntos del PIB) y “eliminar definitivamente la emisión de dinero no orgánico”. Pero, con un BCV sin autonomía y un jefe de gobierno embustero, ¿quién va a creer que no se va a emitir más dinero sin respaldo, sobre todo si se repara en que la producción petrolera está cayendo en picada, se aumentaron los salarios y pensiones, se decidió un bono de 600 bolívares soberanos (60 millones de bolívares fuertes) para 10 millones de portadores del carnet de la patria, y habrá la ayuda temporal, ya mencionada, de las empresas pequeñas y medianas?

Maduro afirmó que “vamos a establecer un solo tipo de cambio fluctuante anclado al petro” y además “vamos a elevar la frecuencia, en estos primeros dos meses, de subastas ente Dicom”. A este respecto, la economista Anabella Abadí comenta que “si bien sabemos que el tipo de cambio petro equivale a aproximadamente a 60 bolívares soberanos por dólar (6 millones de bolívares fuertes por dólar), no hay claridad sobre la relación que existirá entre este tipo de cambio y el que se supone será fijado en las subastas de Dicom…es decir, no hay claridad sobre la fijación de un tipo de cambio único”.

Sobre el precio de la gasolina, el ocupante de Miraflores anunció que quienes tengan el carnet de la patria recibirán un subsidio, mientras los que no tengan ese carnet pagarán la gasolina a precio internacional (1,10 dólares por litro). Se aplica así una especie de apartheid energético.

Vivimos una situación compleja y enrevesada, un caos en el abismo.

Fuente: Reporte Católico Laico