Plan de recuperación económica o de dominio social – Jesús Alexis González Ponce

Permítasenos de inicio revelar, que en el presente artículo subyace nuestra intención de abordar el supuesto plan de recuperación económica (paquetazo madurista)

Plan de recuperación económica o de dominio social

Sin caer en la “atractiva trampa académica”, inducida por el régimen, de intentar analizar con visión ortodoxa (racionalidad equilibrada) una entelequia (cosa que solo existe en la mente de sus redactores) cubierta de fingidos aspectos macroeconómicos para disimular su verdadero propósito: ¡profundizar la dominación social! Vale acotar, que en nuestro artículo El cantinflero paquetazo de ajuste 2018 www.pedagogiaeconomica.com/?p   abordamos el tema desde un ángulo más orientado a desmontar la farsa económica.

La ciencia económica, forma parte de las disciplinas sociales que estudia al hombre en su lucha por obtener los bienes para la satisfacción de sus necesidades materiales, en el entendido que si los medios para saldar dichas necesidades fueran ilimitados la economía no tendría razón de ser. La política económica, hace referencia al conjunto de medidas adoptadas por un gobierno en el ámbito de la economía con el propósito de establecer un marco de referencia para procurar un crecimiento sostenido de la actividad económica. Por su parte, la economía política hace referencia al estudio tanto de los fenómenos económicos (originados por las personas cuando buscan satisfacer sus necesidades materiales), como de las relaciones que los individuos establecen entre sí para organizar la producción colectiva muy particularmente aquellas relaciones que se establecen entre los dueños de los medios de producción y entre quienes no los poseen. Desde un plano complementario, el Estado, en opinión ajena que compartimos, es una relación de dominio de hombres sobre hombres basada en la coacción (fuerza psíquica que se ejerce sobre una persona para obligarla a hacer algo contra su voluntad) y para que subsista se requiere que los hombres dominados se sometan a la autoridad de los que dominan bajo una justificación interior de legitimidad (conforme a un mandato legal) al punto de aceptar la dominación con total obediencia. El poder, por su parte, significa la probabilidad de imponer a otros la propia voluntad dentro de una relación social aun contra toda resistencia hasta perfilar una ¡obediencia legitima!

A tenor de las definiciones precedentes, la economía política puede conceptualizarse como un sistema teórico que instrumenta un gobierno (o régimen) en aras de “poner las cosas en un orden definido” valiéndose del conocimiento que tiene en relación al desenvolvimiento de los ciudadanos frente al Estado, o lo que es lo mismo la economía política estudia  el comportamiento de la sociedad, de los ciudadanos y de los factores que afectan la economía para que sirva de orientación al gobierno para instrumentar  por intermedio de la política económica alternativas para elevar la riqueza nacional como respuesta al crecimiento económico; o por el contrario para que el régimen pueda ¡profundizar el dominio del Estado sobre la sociedad!; mientras que la política económica como acción de un “buen gobierno” vincula variados elementos y establece lineamientos en función a una estabilización de los precios internos para inducir un escenario reductor de incertidumbres que facilite un crecimiento económico en pro de un desarrollo sustentable; pero en contrario también puede servir a un “pésimo régimen” para entorpecer el desenvolvimiento de la economía en función de propiciar un aumento en el tamaño de la participación del Estado con la intención soterrada de ¡ampliar su dominio!

Es ya prácticamente un saber común, que el actual régimen venezolano está orientado a redefinir el papel del Estado desde su vital y trascendente ejercicio redistributivo en tránsito a transformarlo en ¡creador de poder! en favor de ampliar su presencia en todos los ámbitos de la vida social y muy especialmente en el conjunto de relaciones de producción que se establecen entre los hombres en el proceso de producción, cambio, distribución y consumo de los bienes materiales, independientemente de su conciencia y voluntad; teniendo el régimen como “orientación conductual” relevante el principio según el cual “todo lo social se construye desde el poder” edificado sobre la intencionalidad del Estado y más concretamente sustentado en su monopolio de la violencia física; asumiendo al propio tiempo que el poder no se ejerce sobre las relaciones de producción sino que ¡desde las relaciones de producción se ejerce el poder!

En concordancia con la argumentación precedente, resulta pertinente destacar unas cinco estrategias “pro-dominación social” impuestas en nuestro país por el régimen revestidas de “legalidad democrática” (¿?) y/o de “conveniencia económica” (¿?): A.- Carnet de la patria: Mecanismo de big data social, asumido como una acumulación de la mayor cantidad de información de todos los venezolanos (que obviamente han sacado su carnet) con miras a integrarla y relacionarla en pro de ser utilizada como una herramienta de fiscalización y control en un contexto de dominación social; con el agravante que los datos pueden ser “capturados” desde las redes sociales, correos electrónicos, transacciones financieras, formularios, entre otros; B.- Diáspora: Una situación que el régimen externaliza como una dispersión de millones de compatriotas por diversos lugares del mundo como consecuencia de una devastadora crisis socio-económica generada por las “sanciones impuestas por el imperialismo estadounidense”; siendo que puede inferirse que el régimen impulsa este acontecimiento como una depuración de “enemigos políticos” y de un volumen significativos de potenciales consumidores en un ambiente de marcado desabastecimiento y escasez, que a la postre lo utilizan como una “macabra política antinflacionaria”; C.- Hiperinflación inducida por el régimen: táctica aplicada a la luz de lo expuesto por Vladimir Lenin: “La mejor manera de destruir el sistema capitalista es corromper la moneda”, a lo cual la cúpula del régimen en manifiesta “disciplina castrista” incorporó el petro como un “aditivo” para apresurar la destrucción de nuestra moneda; D.- Estado “pagador de nómina del sector privado”: Inferencia muy obvia: quien paga impone condiciones y controla; E.- Control de precios y ganancias en un ambiente hiperinflacionario: Diabólica estrategia agravada con incrementos en las cargas impositivas  y con un brutal incremento salarial con la evidente intención de propiciar una descapitalización empresarial del sector privado (las empresas del sector público en su mayoría o casi totalidad están descapitalizadas) lo cual obligará a muchos empresarios a “convenir” para recibir la “ayuda financiera del régimen” (con petros inorgánicos) para poder mantenerse en actividad, pero “ahora” bajo los lineamentos y control del Estado; aprovechando al propio tiempo el régimen para “criminalizar” la actividad privada y para igualmente poner en entredicho la  honestidad de sus conductores.

Reflexión final: Estamos en la crucial necesidad histórica, de entender que Venezuela enfrenta una mayúscula crisis inducida por el régimen teniendo como “horizonte” una economía política cargada de un trasnochado socialismo-comunismo, instrumentada como una “ideología” contra la propiedad, más allá de ser  una deficiente política económica; y, por tanto, ha de internalizarse con premura que la defensa contra el avance totalitarista exige de estrategias diferentes a las ya “agotadas” denuncias sobre las reiteradas violaciones a la Constitución.

Economista Jesús Alexis González

26 de agosto 2018