De huevo, nada – Andrés Maroti

Se dice que el estafador siempre necesita de un sujeto suficientemente avaricioso y
también inescrupuloso que quiera ser más avispado que el perpetrador.

Pues parece que fue el caso de nuestra sociedad en la época en que el iluminado del Samán de Güere comenzó a engañarnos. Muchos creyeron que podrían usarlo para continuar la fiesta y resultó que el charlatán se aprovechó de las ambiciones. Y aquí seguimos veinte años después con la traba a cuestas sin saber cómo eliminarla.

Estos alacranes acaramelados consiguieron embaucarnos con los embustes y las
artimañas de los profesionales de la estafa, y siguen tan campantes haciendo de las suyas
a costa de nuestros egoísmos, individualismos, parcialidades, intereses mezquinos,
anhelos bastardos y sueños inmerecidos. Continúan alimentando nuestras debilidades a
fuerza de embustes, declaraciones descaradas y planes descabellados que nos mantengan distraídos en analizarlos y argumentarlos como si fueran reales.

Los proyectos son quijotescos, por no decir mal intencionados, para que la gente se
mantenga en vilo esperando los resultados que no son otros que contraponer a todos
contra todos sin contemplaciones, y sonsacar del pueblo lo peor de los sentimientos
humanos y la falta de solidaridad con el prójimo.

Nadie colabora con nadie, ni compadece, ni respeta porque además de que estos
mandones han socavado la moral del pueblo también han logrado que la gente pierda el
sentido de las proporciones y la perspectiva de lo real.

Cuando un tipo aumenta los precios de manera desmesurada, sin ton ni son, porque la
situación en la que lo coloca el régimen lo obliga o sencillamente por falta de ética o para
aprovechar la circunstancia para exprimir a sus semejantes, es cuando el gobierno sientemayor éxito. Cuando un sujeto pretende quitarle a otro cristiano cinco mil soberanos por remolcarle el carro en un trayecto de quince minutos es porque ha perdido todo sentido de las cosas y su valor, porque esa cifra equivale a más de dos salarios mínimos, que a su vez son dos meses y algo de trabajo. El precio reseñado corresponde a quinientos millones de bolívares con los cinco ceros que estos bribones quitaron para que la población creyera que ahora todo es más barato y se confundiera en los cálculos. Cuando desaparecen los huevos y la carne porque nadie quiere trabajar en vano ni vender por debajo de costo es cuando el pueblo siente la rabia en ebullición.

Cuando a los pensionados les hacenpromesas y no las cumplen y encima se desmienten de lo dicho es cuando la gente se consume de la ira y la impotencia, de las cuales una se convierte en acumulativa e inolvidable.

Echarle la culpa toda a los invasores y asesores nocivos cubanos no es aceptable porque
la responsabilidad humana no tiene nacionalidad y recae sobre todos nosotros vivir con
algo de consideración y fraternidad con nuestros congéneres.

Eso de que “la vida es una sola”, “el que venga atrás que arree” o “si no lo hago yo lo hará
otro”, para justificar las marramucias en contra de individuos y la ciudadanía no debería
ser el Norte de las actuaciones.

Lo cierto es que falta UNIÓN de la oposición en pensamiento, verbo y obra para luchar
por la libertad de los venezolanos y por esta tierra de gracia que se merece mucho más
acción, denuedo y corajina de sus hijos contra el azote que la hostiga.