Merkel pide a Erdogan que libere a los periodistas alemanes

El gobierno alemán se está esforzando por recoger la vajilla rota y recomponer unas relaciones bilaterales con Turquía seriamente dañadas durante el curso pasado. En esta visita del presidente Recep Tayyip Erdogan abundan los gestos diplomáticos de acercamiento, incluido un controvertido banquete de Estado en la residencia del presidente Steinmeier, el Palacio de Bellevue, al que muchos invitados han rechazado la invitación en señal de protesta. Pero los agasajos no han evitado que la canciller Merkel, durante la rueda de prensa que ambos acaban de ofrecer en la capital alemana, haya recordado al presidente turco que está pendiente todavía la liberación de periodistas alemanes que esperan en cárceles turcos. «Espero que estos casos puedan ser resueltos lo más rápidamente posible», ha pedido la canciller alemana, reconociendo “profundas diferencias” con Turquía en materia de libertad de prensa y Estado de derecho.

Merkel pretende frenar el acercamiento de Ankara a Moscú, que puede dañar a la UE y la OTAN, y contribuir a la estabilización de la economía turca, lastrada por las sanciones de EEUU. También desea que Ankara retome el sendero hacia la democracia y al respeto del Estado de derecho, así como reforzar el acuerdo por el que Turquía acoge a los refugiados sirios a cambio de dinero comunitario, para que no avancen hacia Europa, y lograr la liberación de los alemanes encarcelados por motivos políticos tras el frustrado golpe de estado. En aras de estos ambiciosos objetivos se está celebrando esta visita oficial, que será contestada esta tarde por miles de manifestantes en la capital alemana y que culminará con la inauguración, por parte de Erdogan, de una gran mezquita en la ciudad de Colonia.

Erdogan, por su parte, está concentrado en los aspectos económicos y comerciales de su visita, pues necesita ayuda de Berlín en este ámbito para tratar de salvar la actual inestabilidad y afianzar así su posición política. Fuentes del gobierno alemán aseguran que no ha llegado con peticiones concretas de ayuda económica bajo el brazo, pero sí busca inversiones y turistas alemanes para tratar de estabilizar su economía tras la fuerte depreciación de la lira, así como conseguir el apoyo de Merkel para que en Bruselas se retome la renegociación de la unión aduanera entre la UE y Turquía. El proceso quedó congelado tras la reforma constitucional turca y las posteriores elecciones, pero Ankara sigue presionando para que se incluya en ese acuerdo los productos agrícolas y los servicios, lo que supondría un revulsivo para su economía.

En un artículo publicado por el diario alemán Frankfurter Allgemeine Zeitung, Erdogan ha afirmado que considera «imprescindible» para ambos países «abrir un nuevo capítulo en las relaciones» y «dejar de lado las discrepancias» y los «temores irracionales». Ha dejado claro que desea avanzar con Alemania, al igual que con otros países, hacia unas relaciones «de igual a igual y basadas en el respeto mutuo».

y ha subrayado la necesidad de centrarse en los «intereses comunes» y responder a desafíos comunes como el terrorismo, la cuestión migratoria, los refugiados y el resurgimiento del proteccionismo comercial, factores que también han sido calificados como «prioritarios» por Merkel.

Otro hecho que añade incomodidad a la visita es el hecho de que el gobierno turco haya solicitado esta semana a Alemania la extradición del conocido periodista Can Dündar, exiliado actualmente en Berlín y al que Turquía desea encarcelar por espionaje, traición a los secretos de Estado y propaganda. El Ministerio de Exteriores alemán no ha querido hacer comentario alguno al respecto de momento. Can Dündar es uno de los periodistas más conocidos de Turquía y vive en Alemania desde el verano de 2016. En 2015, el periódico disidente «Cumhuriyet», cuyo editor en jefe en aquel momento era Dündar, publicó que el Gobierno turco estaba suministrando armas en secreto a Siria. En mayo de 2016, Dündar fue condenado a cinco años y diez meses de prisión por traición a secretos de Estadoy utilizó una estancia en el extranjero en 2016 para evitar regresar a Turquía. Desde entonces vive en Berlín y dirige el portal online crítico con el régimen «ÖZGÜRÜZ», que en turco significa «Somos libres». Su esposa permanece en Turquía, pero no se le permite salir del país.

Agencias