Pompeo viaja a Asia buscando avances para una nueva cumbre Trump-Kim

Pompeo llegó este sábado a Tokio, la primera etapa de un tour que también lo llevará a Pyongyang por cuarta vez, mientras va tomando forma un posible acuerdo entre Estados Unidos y Corea del Norte. También viajará a Corea del Sur.

Durante su vuelo hacia la capital japonesa, Pompeo dijo a la prensa que su objetivo es “construir una confianza suficiente” entre los históricos enemigos para avanzar hacia la paz.

“También vamos a organizar la próxima cumbre”, después de la reunión entre el presidente Trump y Kim Jong Un en junio en Singapur.

No obstante, Pompeo minimizó las expectativas sobre que haya avances históricos. “Dudo que lo logremos pero comenzamos a contemplar opciones sobre la localización y el momento para que el líder Kim vuelva a reunirse con el presidente” Trump.

“Quizás lleguemos más allá de eso”, añadió.

 

Las formulaciones diplomáticas del secretario de Estado son tan prudentes como entusiastas las del presidente Trump, quien dijo de él y el líder norcoreano que “nos enamoramos”, tras haber anunciado el fin de la amenaza atómica de Corea del Norte.

Para Mike Pompeo, esta es una tarea de grandes dimensiones. Su anterior viaje, en julio, fue un fracaso, y otra visita programada en agosto se anuló debido a que las negociaciones estaban en punto muerto.

Después de eso Kim Jong Un prometió el desmantelamiento de un sitio balístico en presencia de inspectores extranjeros y, sobre todo, el cierre de su complejo nuclear de Yongbyon, con la condición, no obstante, de que Washington tome las “medidas correspondientes”.

Hacia un acuerdo detallado

Estos significativos gestos, así como una serie de cartas que Trump consideró “magníficas”, permitieron renovar el diálogo.

Queda saber si esto bastará para transformar los vagos compromisos del dirigente norcoreano en un acuerdo detallado sobre la “desnuclearización definitiva y completamente verificada” deseada por Washington.

Pompeo se niega a comentar las diferentes opciones que están sobre la mesa y asegura que las negociaciones avanzan entre bambalinas.

 

Pero ya van definiéndose los principales rasgos de un intercambio en el que todos ganan.

Corea del Sur, en primera línea de esta reactivación diplomática que permitió pasar página de un año 2017 marcado por las amenazas atómicas y los insultos, presentó públicamente su propuesta.

Seúl considera que los estadounidenses deben aceptar una reivindicación clave de los norcoreanos a cambio del desmantelamiento de las instalaciones nucleares de Yongbyon, que representan gran parte de su programa nuclear: una declaración que formalice el fin de la Guerra de Corea (1950-1953), que concluyó con un armisticio pero no con un tratado de paz.

El jefe de la diplomacia estadounidense inició su visita en Tokio con encuentros con el primer ministro Shinzo Abe y el ministro de Relaciones Exteriores Taro Kono. Japón es defensor tradicionalmente de una línea dura contra Corea del Norte.

Agencias