Teodoro Petkoff: “Dígale a Diosdado que me venga a buscar él” – Mario Valdez

Teodoro Petkoff: “Dígale a Diosdado que me venga a buscar él”

En el mes de mayo de 2015, el doctor Humberto Mendoza De Paola abogado de Teodoro Petkoff, va a buscar a su cliente y amigo para que asistiera a la presentación mensual ante el tribunal penal de Caracas,

 a la que estaba obligado asistir por la medida cautelar que lo mantenía en libertad en el juicio que por Difamación le sigue el diputado Diosdado Cabello. La explosiva respuesta de Teodoro no se hizo esperar “Humberto desde este momento ejerzo mi derecho a la rebelión y no asistiré a ningún tribunal, estoy atrincherado”. El abogado le explica las consecuencias que acarrea ese acto de rebeldía, de contumacia, el rebelarse y no querer comparecer al tribunal traía como consecuencia la suspensión de la medida cautelar que lo mantenía en libertad y podían mandarlo a prisión. Teodoro vuelve a la carga y le dice “Si me quieren mandar a la cárcel que lo hagan”, “no le pido permiso a nadie para ejercer mis derechos y este es mi derecho a rebelarme”, “Dígale a Diosdado que me venga a buscar él”. Así me lo comentó el letrado Mendoza, en días recientes.

Teodoro, vivió al borde de la muerte y en el filo de la navaja

Teodoro fue un hombre que supo jugársela, vivió al borde de la muerte y en el filo de la navaja, no se amilanaba, fue leal y consecuente en lo que creía, defendió sus principios y sus ideales, asumió sus consecuencias hasta el último de sus días, fueron muchos los juicios que afrontó militares, civiles y penales. Junto a Douglas Bravo en los años 60, fundó las guerrillas en Falcón, Portuguesa y Trujillo. Purgó años de cárcel en la Isla del Burro y el Cuartel San Carlos. Fue protagonista de fugas de películas, parece temerario pero fugarse de la fortaleza del mundo militar no debe ser sencillo, Petkoff  lo hizo, a través de un túnel construido de afuera hacia dentro se voló del Cuartel San Carlos, junto a Pompeyo Márquez y Guillermo García Ponce. Para fugarse del hospital Militar se tomó medió litro de sangre de res, amarró las sabanas y las toallas se colgó de ellas y se deslizó desde el piso séptimo, agarró la calle lo demás es historia.  Atrás quedaron los mitos y los seudónimos “Roberto”, Teódulo Perdomo” fueron algunos de los utilizados por él en su guerra.

En el año 1969, publica el Libro “Checoslovaquia, el socialismo como problema”, condena la invasión de los tanques soviéticos a Praga. En 1970 divide el Partido Comunista de Venezuela.García Márquez le donó a Teodoro Petkoff, todo el dinero que obtuvo con Cien años de soledad del premio Rómulo Gallegos. El 19 de enero de 1971, fundan el partido político Movimiento Al Socialismo.

En abril de 1971, Leonid Brezhnev presidente del Soviet Supremo (URSS), lo denunció en el Congreso del Partido Comunista Ruso, y lo incluyó entre los desertores del “Socialismo real”, declarándolo “Hereje del mundo”, pasando a ser odiados por todos los partidos comunistas del planeta.

“En El Batey habían tres catiritos”

A Teodoro lo conocí en 1971, cuando fue a fundar el MAS en Maturín, muchos de mis amigos liceístas se fueron a las guerrillas y otros a la política de la ultra izquierda al MEUP, Bandera Roja, etc.,  mi cuenta fue muy fácil, si Teodoro, Pompeyo, Lairet y otros ex guerrilleros que eran nuestras referencias y los mitos habían reconocido que la lucha armada había fracasado, que el espejismo cubano y la guerra de guerrillas no aplicaba en Venezuela, y estaban fundando un partido político para la toma del poder, dije por aquí es, recogí las planillas para las firmas del partido y aquí me encuentro todavía hoy. En las décadas de los años 1970 – 80, en la lucha interna del partido siempre estuve en la acera de enfrente al teodorismo, era la lucha de las tendencias, pero Teodoro siempre fue un gran líder, hubo un buen trato y un gran respeto siempre.

El miércoles pasado recibo una llamada del médico zuliano José Trinidad Martínez (Jota T), que conoció a los padres de Teodoro y más a su madre la doctora Ida Malec de Petkoff, cuando ella trabajaba en el Central Venezuela en el Sur del Lago, me comenta: “En 1938, en el Batey habían tres catiritos, dos morochos, primero se fue Milko, luego Luben y hoy se va el catire Teodoro, después de tanto guerrear, fue un arrojado, corajudo, nunca le tuvo miedo a nada”. Mario “No podré asistir pero llévale saludos de mi parte  a la familia y los amigos”.

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