Los que no suman – Andrés Maroti

Los que no suman

¡Comunistas y filo comunistas del planeta, extremistas de cualquier bandera y
denominación uníos contra todos aquellos que no se dobleguen ante ustedes y los
torcidos ideales que usan para engañar al mundo para beneficio propio! Esto o algo
parecido podría constituir la proclama moderna marxista.
Es increíble pero explicable el alboroto que tienen armado en el universo los amantes de
la anarquía, del caos y del desorden que no puedan ser controlados por las huestes de
los mal llamados revolucionarios o convulsionarios, sin importar si estos son infiltrados
entre norteamericanos, españoles, brasileños, alemanes, ingleses, franceses, árabes,
escandinavos, rusos o chinos. En cualquier lugar de la tierra que estén se orientan a
enterrar sus pezuñas para descontrolar los sistemas y la organización de las sociedades
establecidas con miras a desarrollar, progresar y mejorar, sin duda más lentamente que lo
deseado pero siempre en sentido positivo, la calidad material de la vida de sus pueblos.
Desde luego que las excepciones siempre existen. Muchos politicuchos que rigen los
destinos de sus pueblos nunca están ganados para el servicio y bienestar de los mismos.
Pero la tendencia de la humanidad es hacía adelante, tanto en años y épocas como en
avances y logros. Desde la antigüedad, el oscurantismo, el medioevo, el renacimiento y
más acá, el hombre y las sociedades no han hecho sino evolucionar. Y, precisamente, a
pesar del comunismo y derivados tortuosos. No hay ni un solo éxito de esa aberración
producto de mentes delirantes y ociosas.
A nosotros nos tocó la mala suerte, para no entrar en mayores detalles en esta crónica
muy resumida, de ganarnos un premio gordo indeseado pero al que le compramos varios
boletos ganadores, que nos están pagando por cuotas que ya van para veinte años
interminables y sin solución de continuidad.
Ya colombianos, argentinos, peruanos, chilenos, paraguayos y brasileños se han
sobrepuesto a la pava ciriaca y a la pava macha juntas, maldiciones atribuidas al cubano
creador del foro de Sao Paulo y a sus planes hegemónicos. Ya dentro de poco hasta los
cubanos y su régimen malsano serán una pesadilla del pasado; menos para tres
generaciones de la isla de la fantasía que jamás podrán olvidar que perdieron parte de la
belleza de vivir la vida. Todavía nosotros tenemos chance de que eso no suceda.
Cuando el hemisferio sur evacue, en sentido orgánico también, a los bolivianos, nicas y
venezolanos, reinos del terror en sus diferentes matices y grados, la atmósfera quedará
limpia de tanto desecho tóxico que nos ha contaminado en este siglo recién iniciado.
Esta gente, con tal de cumplir con sus peores intenciones, es capaz: de usar los
instrumentos más atroces, las herramientas más intimidantes, las componendas más
oscuras, las extorsiones y arreglos más creativos, las relaciones más influyentes, las
figuras más conocidas e insospechables, los contactos menos imaginables y la falta
absoluta de escrúpulos y sentimientos.

Todos los humanos tenemos una conjunción de virtudes y defectos, pero cuando los
últimos superan ampliamente a los primeros es cuando las consideraciones y el respeto
se tambalean de forma que es realmente difícil contener la repulsión que logran generar
entre los demás congéneres. Así personajes como Stalin, Hitler, Mussolini, Ceausescu,
Fidel, el Che, y otras equivocaciones recientes de la naturaleza, no califican en ninguna
categoría válida en la cual puedan competir como hombres de bien. Hay que entender
que el egoísmo, la vanidad, la ignorancia o la estulticia en la conducción geopolítica
degradan las acciones ante el sufrimiento que se inflige a los gobernados.
Cualquier gobernante que empobrece al pueblo, lo somete a hambruna, a desasosiego,
a miedo y persecución, y se aprovecha de sus riquezas para su beneficio y el de sus
allegados es un ser que no merece ni siquiera el desprecio de sus víctimas.
¿Diálogo y elecciones? ¿Con quiénes?