Sociedad o tiranía del statu quo – Jesús Alexis González Ponce

 

Sociedad o tiranía del statu quo

El concepto de sociedad, es calificado por algunas escuelas del pensamiento como un antropomorfismo (darle forma o cualidades humanas a lo que no es humano) habida cuenta de ser usado para intentar “construir visiones” tales como: “la sociedad considera”, “la sociedad estima”, “la sociedad aspira”, “Venezuela se pronunció”, “Colombia habló” etc. De igual modo, hacen mención de  los megalómanos (obsesión compulsiva por tener el control) quienes se autocalifican como arregladores de sociedades, que en lo atinente al caso venezolano comúnmente expresan “sentencias” como: “la oposición está dividida”, “la comunidad internacional debe ser más activa”, “los partidos políticos deben salir y dar la cara”, “el problema político radica en la ausencia de líderes” etc.

Otros autores sostienen, que en lugar de sociedad resulta más preciso referirse a la idea de orden extendido, o de relaciones interindividuales o de una serie continua de intercambios; términos en nada asociados con alguna metáfora entendida como un pensamiento retórico mediante el cual un concepto se expresa por medio de un concepto diferente que guarda cierta relación de semejanza, que es usada tendenciosamente para cambiar el foco de atención desde numerosas unidades pequeñas a un único factor decisivo a nivel nacional como p.ej. la sociedad debe decidir (¿?).

A tenor de lo expresado, ha de observarse que se enfatiza en la importancia de respetar las autonomías individuales a efectos que cada quien, en libertad, asuma la responsabilidad de sus actos a la luz de intercambios pacíficos y voluntarios entre personas que tienen muy diversos propósitos y necesidades; ya que en caso contrario no se trataría de libertad sino de un abuso hacia otro. Ello ha de desarrollarse en un contexto de individualismo asumido como el respeto irrestricto a los proyectos de vida de cada cual; acción que implica sacar provecho a las relaciones interindividuales (concerniente a la relación entre individuos humanos como tales, a diferencia de lo social o colectivo) como forma vital para procurar el progreso moral y material en función de intercambios espontáneos alejados de intereses personales mezquinos, siendo que toda acción tiene el interés de quien la lleva a cabo, mientras que la mezquindad se hace presente cuando los gobiernos imponen regulaciones que crean conflictos y tensiones de variada índole.

Desde un ángulo complementario, vale resaltar que el término statu quo (sin la s por estar escrito en español) está relacionado con el estado de los hechos y significa estado del momento actual, haciendo referencia a un estado emocional, social, político y económico de un periodo determinado de tiempo que puede implicar un momento de paz y tranquilidad, un momento de crisis o un momento de inmovilidad y frustración; es decir que el statu quo depende del contexto razón por la cual resultan muy comunes expresiones tales como “se debe mantener el statu quo”, refiriéndose a que se deben dejar las cosas como están para que no suceda algo fuera de la normalidad, siendo al propio tiempo, en muchos casos, una estrategia para evitar identificar las causas de enfrentamientos que existen en un momento; que para el caso venezolano del presente puede asociarse con un ¡caradurismo partidista! habida cuenta de actuar, muchas de estas organizaciones, con intenciones soterradas vinculadas con proyectos privados de carácter personal e institucional. Por otra parte, la expresión “se debe cambiar el statu quo” (a diferencia del caso anterior) implica la existencia del discernimiento, asumido como una situación donde la persona distingue lo bueno y lo malo, lo correcto e incorrecto en procura de tomar una correcta decisión. En tal sentido, debe entenderse como el juicio por cuyo medio percibimos y declaramos la diferencia que existe entre varias cosas, a la luz de una virtud ligada a un juicio moral que permite al individuo valorizar si una acción es buena o mala; e igualmente hace referencia a la habilidad o capacidad que posee una persona para certificar o negar el valor moral de una determinada situación.

Reflexión final: En la Venezuela de la etapa chavista-madurista, el uso del término sociedad (y pueblo) en el marco de un abstracto socialismo del siglo XXI, ha servido para apuntalar el avance de una agresiva y cruel dictadura respecto a las autonomías individuales y a las relaciones interindividuales, al extremo de haber configurado un Leviatán (sin ser una especie concreta, aparece en la Biblia bajo la figura de un monstruo inhumano y destructor que se toma como representación del demonio).

Es de obviedad manifiesta, que para interrumpir el tránsito de Venezuela hacia su destrucción definitiva se hace obligante vencer al monstruo marino (demonio), para lo cual se requiere deslastrarnos de telarañas mentales en función de poder pensar en un futuro con más imaginación y creatividad, en un ambiente posterior al vencimiento de la tiranía del statu quo signada por la inmovilidad y frustración dando paso a unas coherentes y valientes relaciones interindividuales, teniendo como norte la exigencia de elecciones justas y transparentes para salir de la tiranía socialista.

En fin, ha de tenerse presente que tanto la recesión y la hiperinflación, así como la pobreza y la destrucción del aparato productivo se mantendrán en auge mientras estén “protegidos” por el Leviatán.

Economista Jesús Alexis González