Cardenal Porras: La “Esperanza evangélica que nos dice, levántense, alcen la cabeza que se acerca su liberación”

La Iglesia católica llamó este sábado a los venezolanos a mantener la esperanza en medio de la difícil situación que atraviesa el país, al tiempo que pidió no dejarse manipular por “medias verdades” ni por “ofrecimientos vanos que son pan para hoy y hambre para mañana”.

Así lo dijo el cardenal Baltazar Porras al ofrecer una misa en una plaza en el este de Caracas por el inicio del Adviento, preludio de la Navidad, y en la que también participaron otros representantes de la iglesia, como el nuncio apostólico Aldo Giordano.

El cardenal recordó que hoy en día son “muchos” los servicios públicos que no funcionan, porque falta la luz, el agua y el gas, pero insistió en que se debe mantener viva “la luz de la esperanza” en medio de “esta noche oscura”.

“Esperanza evangélica que nos dice, levántense, alcen la cabeza que se acerca su liberación”, dijo.

Pidió igualmente no dejarse robar la alegría, la paz, la “iniciativa a vivir mejor” e instó a seguir defendiendo los principios, los valores y los derechos humanos.

“No nos dejemos robar la honradez (…) El ejemplo de lo que somos capaces de hacer por nuestros propios medios es la mejor bofetada a quienes tienen la obligación de dárnoslo y nos lo niegan. Ese es el empoderamiento que necesitamos para ser auténticos ciudadanos y mejores cristianos”, apuntó.

Tras culminar la misa a la que asistieron cientos de venezolanos, el cardenal se refirió al tema del diálogo político en el país y dijo que para que pueda crearse “hay que dar razones claras”, algo en lo que ya ha insistido en diferentes oportunidades la Iglesia.

Sin embargo, indicó al canal el línea VIVOplay que “cuando una sociedad está dividida, solo conversando se consiguen soluciones”.

La Iglesia católica venezolana, crítica con el Gobierno de Nicolás Maduro, ha rechazado en diferentes oportunidades las medidas políticas y económicas que toma el Ejecutivo por considerar que perjudican a la población.

En medio de la grave crisis que atraviesa el país, la iglesia no solo ha alzado la voz por la situación económica sino que también se ha pronunciado por los llamados “presos políticos” y en rechazo a la oficialista Asamblea Nacional Constituyente (ANC).

“El Dios en el que creemos, no es un Dios manipulador ni un Dios que compra las conciencias; no es un Dios de maniqueo que divide la sociedad en buenos y malos, poniendo unos a la derecha y otros a la izquierda. Cada uno de nosotros lleva en sí mismo una parte de bien y una parte de mal. Más aún, como lo decía el apóstol San Pablo, muchas veces no hacemos el bien que queremos, sino el mal que no queremos.

Por lo tanto, en el nombre del Señor Jesús resucitado, el Dios de la vida, les pido que no abandonemos la esperanza, que no cejemos en la defensa de los principios, valores y Derechos Humanos más auténticos e irrenunciables. En la vida de cada día tengamos siempre la valentía de pensar y de obrar, consecuentes con su fe. La fe nos invita a dar testimonio, con palabras y con hechos, de la presencia del Señor resucitado. Dar testimonio de la presencia del resucitado, hoy en Venezuela, significa participar activamente en la construcción de una sociedad más humana, más justa y más fraterna. Significa también no dejarnos llevar por un lenguaje que ofende. Significa sustituir el engaño por la verdad. Al dar su vida por los otros, Jesús ha introducido en el mundo el principio de una sociedad alternativa, deferente a aquella en la que los hombres viven para respetarse y para amarse.

Adviento y Navidad no son simplemente una conmemoración ritual, para olvidarnos de los problemas de cada día y embotarnos en el licor y en la diversión hueca y sin sentido. No. Nos dejemos robar el sentido más propio de este tiempo que es el ser conscientes de que el bien se construye desde la debilidad del pesebre, desde la sencillez de la vida cotidiana, desde la ternura y la atención en el hogar y en el vecindario, en la lucha por los derechos humanos más elementales a los que todos tenemos derecho de disfrutar. No esperamos algo, sino esperamos en alguien, en Jesús hecho hombre. Estemos siempre despiertos, nos recuerda el evangelio, pidiendo la fuerza para escapar de todo lo que está por venir y mantenernos en pie ante el Hijo del hombre. Es decir, el Señor que viene, adviene, es decir, se muestra como creatividad que interpela a la libertad para hacer del don de su gracia, tarea.

Termino, invitándolos a seguir adelante, con el mismo entusiasmo y coraje de hoy. Con el bello aguinaldo tradicional hagamos nuestra oración así: “Como el rocío del cielo baja constante, cual viene de las nubes lluvia abundante, como flores y frutos produce el cielo, venga Dios con nosotros el Dios del cielo. Cetro de Israel, llave de David, ven y nuestra cárcel con tu mano abrid. Dios es para el hombre belleza y bondad, el único puerto de seguridad”. Amén.

EFE