Oposición reconocería a Maduro y AN nombraría nuevas autoridades

El 5 de enero son las elecciones internas de las autoridades de la Asamblea Nacional, y si se mantiene el pacto, le tocaría a un representantes de Voluntad Popular asumir la presidencia del Parlamento, o si hay una negociación por otra parte -que pudiera inclusive incluir negociaciones entre el partido de oposición y el Psuv- en el cual pudiera haber un arreglo que acuerden una nueva estructura de poder dentro de la AN. Eso va a afectar lo que va a decir esa asamblea cinco días más tarde, el 10 de enero cuando toca la toma de posesión de Nicolás Maduro.

 
Esa fecha, si se unifica la oposición, la Asamblea probablemente dirá que en la forma en que se eligió al presidente Maduro no era la Constitucional, considerando que esas elecciones fueron convocadas por la Asamblea Nacional Constituyente y no por el Consejo Nacional Electoral; o si hay un preacuerdo con otros partidos de oposición dispuestos a alguna conciliación con el gobierno, entonces el enfoque sería hacia una forma de reconocimiento y eso interviene desde los planteamientos que ha venido haciendo Maduro de buscar al diálogo entre las partes en Venezuela.
 
Existen ciertos bemoles porque no están claros cuál es el propósito de nuevo diálogo. Hay que sentarse y reconocerse entre las partes; a mi juicio la oposición no puede volver a repetir el error de haber cambiado un revocatorio ganado por una agenda de temas secundarios al mismo. Vamos a reconocer al Presidente de la República, pero este debe aceptar que hay que renovar a 13 magistrados que fueron nombrados express fuera de las normas que establece la Constitución Nacional; hay que nombrar al Contralor, al Defensor y al Fiscal porque fueron impuestos por la ANC y ese no es el órgano constitucional que le corresponde nombrar a estos tres cargos. También hay que nombrar a dos rectores (CNE) que están vencidos desde hace dos años por la AN y no por la ANC.
 
El Gobierno no se pudiera negar a eso, ya que la ANC tiene prácticamente dos años operando, lo lógico sería que presente la Constitución porque para eso se crean las ANC y votar para aprobarla o rechazarla. Esas probabilidades de rechazarla, si la oposición está organizada, están otra vez en ese 80 – 20 a favor de la oposición, como era el caso del revocatorio en el año 2016.
 
Bajo este contexto económico, Venezuela llega a unas elecciones de concejales, y ocurre un fenómeno curioso que vale la pena entender. El gran rasgo de esa elección es la abstención del 73%. Y la desconexión de los partidos –tanto de Gobierno como de oposición- hace sospechar de la cifra de participación del 27 %, que pareciera ser demasiado alta. Llo más relevante es el mensaje de una bajísima participación lo cual refleja que la población se ha venido desconectando del Gobierno y de la oposición.
 
El ciudadano debe asumir responsabilidades; no votar hace que el venezolano se ponga al margen de la solución al problema. La abstención no es la solución, más bien la agrava, en lugar de activarse e ir por otros canales. Los partidos de oposición, que en el 2017 tenían un apoyo del 35% de venezolanos que se autodefinían políticamente de oposición, en este momento ese porcentaje está en un 24%, y la identificación partidista que organiza y mueve a votar se encuentra en 8% (todos los partidos de oposición sumados); mientras que el chavismo maneja un 12 del 40 % que dejó Chávez. Eso explica el alto nivel de abstención.
 
Otros factores que explican la abstención es que las elecciones han sido separadas de las elecciones de Alcalde. Al separarse una elección, la posibilidad de motivar la participación en elecciones municipales baja. La encuesta omnibus venezolana, terminada a principios de diciembre, indica un 94% de los venezolanos percibe la situación país como negativa; esto se explica en función de que estos últimos 5 años hemos perdido el 56% del PIB en el Venezuela, estamos a menos de la mitad de lo que se producía hace 5 años. Eso va acompañado de una hiperinflación cuya cifra se está concretando alrededor de 2.000.000 % en el año, que colocan al país en una situación bastante comprometida.
 
Luego de los aumentos de salarios, el 73% de los venezolanos dice que vamos a estar peor con las medidas económicas anunciadas por el Ejecutivo; y en particular, sobre el aumento de sueldo, el 71% de los venezolanos indica que va a tener menos capacidad de compra. Esto quiere decir que los aumentos de salarios no mejoran las condiciones de vida sino todo lo contrario, los aumentos incrementan la inflación. Si los aumentos estuviesen acompañados por medidas a través de las cuales se aumentara la producción, se estimulara la inversión en la producción de la empresa privada, el incremento del empleo, eso significaría una mayor capacidad de consumo y un respaldo a ese consumo en bienes y servicios.
José Antonio Gil Yepes
Asesor político