Boris Yelsin: Los liderazgos surgen, no se decretan – Mario Valdez

Boris Yelsin: Los liderazgos surgen, no se decretan

Ayer domingo en horas de la mañana cuando sucedió un incidente, en el cual supuestamente un comando se llevaba detenido al diputado Juan Guaido, presidente de la Asamblea Nacional de Venezuela, en la autopista Caracas – La Guaira (lo vimos por internet y escuchamos un audio de su esposa haciendo la denuncia), me  vino a la memoria uno de esos hechos que deja registrado la historia.

Como fue aquel ocurrido el 19 de agosto de 1991 a las seis de la mañana en Rusia, cuando Boris Yelsin, en aquel entonces era el presidente del Parlamento de Rusia, se subió a uno de los tanques, de los blindados de la primera unidad militar soviética, y arriba en la torreta da un memorable discurso denunciando el intento de Golpe de Estado que se estaba ejecutando contra Mijail Gorbachov,  llamó a la huelga general, pidió apoyo a la población y al resto del ejército. Los comunistas de la línea dura y la KGB (comité de seguridad y espionaje soviético), opuestos a la política de apertura y reformas económicas que adelantaba Mijail Gorbachov presidente de la Unión de Repúblicas Soviéticas Socialistas (URSS), habían sacado centenares de tanques por las calles de Moscú, decretado toque de queda, nadie salía de sus casas, había miedo y suspenso. Boris Yelsin se dirigió al Parlamento de Moscú, denunció y desafió a los golpistas, siguió convocando manifestaciones populares, logrando convencer a las tropas rebeldes para que desistieran de su apoyo al Golpe de Estado que estaba en marcha. A Gobarchov, lo habían  hecho prisionero en su residencia de verano en Crimea, donde se encontraba con su familia pasando unos días de descanso.

Boris Yelsin era un dirigente importante de Moscú, el coraje y la valentía asumida en un momento determinado, lo colocó en la cresta de ola, se convirtió en el Líder y presidente de la Federación de Rusia entre 1991 a 1999, cuando renunció. Lo sustituyó Vladimir Putin, que rea de la KGB.

Yelsin era ya el líder indiscutible de Rusia

El Golpe había fracasado, Gorbachov fue rescatado del cautiverio, pudo abandonar Crimea  y regresó a Moscú, siguió siendo el presidente de la URSS, pero había perdido el control de la Unión Soviética y de la RSFS de Rusia, quedó debilitado, no recuperó el poder. La junta golpista había formado “El Comité Estatal para el Estado de Emergencia”, que tenía como objetivo evitar el colapso de la URSS y acabar con la Pereztroika y el Glásnost, que impulsaba la democratización  de todas las esferas de la vida soviética. El Comité alegó que Gobarchov estaba muy mal de salud, y que el poder debía pasar al vicepresidente de la URSS Guennadi Yanáved. El estado de sitio, de tensión política y social duró dos días y medio, la junta o intentona golpista se quedó sola, fracasó, ni el ejército ni el aparato del Estado los acompañó.  Yelsin calificó la formación del Comité Estatal de “Golpe de Estado”, a sus miembros los llamó “criminales de Estado”, y le hizo un llamado a los ciudadanos soviéticos a proteger la democracia de los golpistas.

El derrumbamiento del sistema comunista era inevitable

El 11 de julio de 1990, en el marco de la celebración del XXVIII Congreso del Partido Comunista de la Unión Soviética, Boris Yelsin delante del Soviet Supremo y 5.000 delegados, renunció al partido y al despedirse dijo “pretendo tener más posibilidades de influir de forma eficaz en la actividad de los soviets y cooperar con todos los partidos y organizaciones sociales y políticas de Rusia”. El 12 de junio de 1991, se convierte en el primer presidente de la RSFS de Rusia electo en elecciones libres al obtener el 57 % de los votos.

El sistema comunista comienza derrumbarse a finales de los últimos años de la década de 1980, cuando los problemas económicos se agudizaron en la URSS, en un corto lapso la economía soviética sufrió cambios drásticos. Se sentían síntomas de transición al capitalismo. Se aceleró la descomposición de la URSS, las repúblicas reclamaban independencia, el poder de Gobarchov era simbólico.

El 8 de diciembre de 1991, los presidentes de las repúblicas soviéticas de RSFS de Rusia, Boris Yelsin (Ucrania y Bielorrusia) se reunieron en secreto y firmaron el Tratado de Belavezha por el que se disolvía la Unión Soviética  y se reemplazaba por una forma de unión voluntaria conocida como la Comunidad de Estados Independientes (CEI). Gorbachov renunció a su cargo y la Unión Soviética dejó de existir formalmente el 25 de diciembre de 1991. El Soviet Supremo reconocería al día siguiente la extinción de la Unión, disolviéndose y asumiendo Rusia los compromisos y la representación internacional del desaparecido Estado, siendo reconocida como el estado sucesor de la Unión Soviética en el derecho internacional.

Boris  Yelsin tuvo el valor de enfrentarse a los comunistas ortodoxos y se convirtió en el único y primer líder de una República Soviética en desafiar ese poder de fuego. Logró sus objetivos planteados en el XXVII Congreso Comunista, Gorbachov fue derrotado y él, como presidente de una Federación Rusa independiente había acumulado poderes especiales otorgados por el Parlamento.

Tiempo después dijo, que ese 19 de agosto, conocido como el día de los tanques, no había terminado con un tiro en la frente porque el grupo de operaciones especiales “Alpha” del KGB, al que se le encomendó la misión, se negó a obedecer.

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