El poder de la fe en la adversidad

Una reflexión muy pertinente que nos da herramientas para sobrellevar el caos reinante en el país debido al colapso de los servicios públicos y las comunicaciones, poniendo especial atención en lo espiritual para fortalecernos en ese ámbito y poder seguir adelante con el menor porcentaje posible de afectación emocional para nosotros y para nuestros niños que son los más vulnerables ante la tragedia.

La experiencia en colegios en los que se imponen prácticas religiosas que se contradicen por situaciones de discriminación, injusticias, excesos disciplinarios, generan rechazo y pueden debilitar la fe.

¿Qué hacer para fomentar la fe en los niños?

Utilizar ejemplos. Como es el caso de la semilla que en la oscuridad, soledad, silencio, quietud y humedad de la tierra germina hasta convertirse en una planta. El que no la veamos germinar no quiere decir que no se esté dando el proceso bajo la tierra. Si pretendemos verificarlo, escarbando, con seguridad dañaremos el proceso.

Recordar que permanentemente hacemos actos de fe.

Cuando vamos a un restaurante no nos dirigimos a la cocina para ver en qué condiciones higiénicas se encuentra el lugar.

Nos montamos en un avión y no vamos a la cabina a preguntarle al piloto cuántas horas de vuelo tiene y si está en condiciones óptimas para pilotear.

Son ejemplos prácticos que permiten demostrar cómo cotidianamente damos por hecho que las personas que nos brindan los servicios tienen las condiciones requeridas para hacerlo adecuadamente.

Compartir vivencias que evidencien cómo nos ayudó la fe. Nos dio la fortaleza para superar las crisis personales y familiares. La fe es un factor protector de la resiliencia que estimula la esperanza de que las cosas puedan cambiar a pesar de lo sucedido. Una esperanza que se convierte en fortaleza cuando es compartida con otros y nos permite fortalecernos en la adversidad

Dejar claro que la fe no significa tolerar las injusticias. Con frecuencia escuchamos a personas cuyos familiares han sido víctimas fatales de la violencia, invocando la justicia divina porque la terrenal no funciona. Como ciudadanos debemos exigir la justicia debida y Dios puede dar fortaleza para no claudicar y perseverar hasta lograr que la ley se cumpla.

Estimular el contacto con el arte y la naturaleza como inspiración para el crecimiento espiritual. Son oportunidades para la trascendencia, ya que nos permiten utilizar la imaginación, los sentidos, la sensibilidad… es una posibilidad de conectarnos de forma diferente con la realidad, más allá de los ruidos, el consumo, poder, control.

Enseñarles a defender sus creencias. Cuando en los grupos, centros educativos, culturales, pretendan imponerles creencias o ideologías que van en contra de las propias, tienen el derecho de exigir respeto.

Estar alerta con los rituales. En especial los que generan cambios abruptos en la personalidad, utilizando el alcohol o la violencia como parte del ritual. Es importante indagar qué tipo de respuesta buscan nuestros hijos en estas opciones. Puede ser que se sientan vacíos, solos y necesiten creer en algo o alguien, encontrando en estos grupos la atención y el tiempo que no tienen en sus familias.

Resaltar que la fe y el amor pueden ir de la mano. El desamor puede generar la sensación de que nada es posible. Una experiencia fecunda de amor hace florecer la fe en nosotros y en los demás.

Fuente: caraotalibre.cf