Petróleo y Petroquímica en el Zulia, por Oswaldo Álvarez Paz

El fin de semana fue en Maracaibo. Fui invitado a participar en la Asamblea
Anual de Gente del Petróleo del occidente del país y a intervenir en la clausura de esa jornada.

 

Además de escuchar con atención el Informe del
lapso comprendido entre los años 2018 y 19, aprobado por unanimidad, tuve
la oportunidad de enterarme a fondo de la situación real de la industria
petrolera y de la petroquímica en la región. No solamente eso, también de
los estudios, planes y programas que equipos especializados han elaborado
para la recuperación de lo perdido, de los nuevos esquemas existentes y de
lo que deberá hacerse en lo inmediato para la reformulación del negocio
petrolero y, por supuesto de la petroquímica, muy vinculado a lo primero.
Debo confesar que una onda de optimismo se apoderó de mi ánimo. Los
participantes en la Asamblea viven básicamente en el Zulia y algunas zonas
vecinas. Además en la elaboración del material presentado trabajaron y
trabajan importantes compatriotas que están en el exterior, algunos en
posiciones muy importantes vinculadas a la actividad que estamos
reseñando. Hay comunicación permanente con ellos, independientemente
del sitio del mundo en el cual se encuentran y de las empresas en que
trabajaron antes y después de la llamada nacionalización, pero despedidos,
mejor dicho botados groseramente de PDVSA por Chávez en los comienzos
del desastre que se veía venir con claridad entre el 2002 y 2003. Los terribles
efectos no se sintieron inmediatamente por la subida increíble del precio del
barril, pero la capacidad de producción con todas sus consecuencias se vino
al suelo y ahora se pagan las consecuencias. La culpa no es del llamado
“bloqueo” de Estados Unidos, ni de vecinos que como Colombia empiezan a
superarnos en cuanto a la producción diaria de petróleo y gas.
A medida que avanzaba la reunión crecía la convicción que trato de trasmitir
siempre. Ni éste, ni ninguno de los problemas fundamentales del país serán
resueltos mientras el actual régimen usurpador exista. El esquema marxista de los socialismos comunistoides existentes en el mundo desde el siglo
pasado, fracasaron.

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En el caso venezolano es peor. Porque además del
enfoque teórico equivocado se ha gobernado con incapacidad, ignorancia y la
dosis de corrupción más escandalosa de la historia contemporánea del país.
Esto se aplica a todas las áreas, a cualquiera de las situaciones críticas
existentes en cualquier actividad que escojamos.
Si esto es así, no podemos seguir perdiendo tiempo. Hay que profundizar la
lucha para liquidar la “usurpación” “por las buenas o por las malas”. No será
por las buenas, pero llegó la hora de la confrontación definitiva.