Net Asistencia, 20 Puntos: Entérate por qué…!

 Servicio de Asistencia Vial de Seguros Constitución

Yetzirac Duarte – @Infocifras

Vivir en Venezuela es desde hace varios años un desafío, lidiar con las vicisitudes diarias debido a la crisis convierte la cotidianidad en una especie de rally por la supervivencia en todos los ámbitos.

La alimentación y la salud son los escenarios más preocupantes en este contexto, por razones obvias. Sin embargo, la crisis ha penetrado también otros espacios que no por tener menos titulares y denuncias deja de ser importante. Se trata del sector automotriz. Desde que la falta de repuestos se volvió el pan nuestro de cada día, poseer un carro sin fallas en este país es casi una hazaña. Esto sin duda representa un problema para los conductores ya que los expone al peligro de quedarse accidentados en cualquier momento y en cualquier parte, lo cual en una ciudad como Caracas, una de las más inseguras de Latinoamérica, no es poca cosa; la propia vida queda en riesgo.

Por eso es que historias como esta son aún más significativas y merecen ser contadas. Historias como la que llegó hoy relatando mi jefe al trabajo. Lo primero a resaltar es la forma en que los ojos le brillaban al narrarnos lo que le había ocurrido, para él la experiencia había sido una especie de epifanía. Sucede que su camioneta se había accidentado 3 veces en diferentes puntos del tramo que cada día debe recorrer para llegar a su casa, con ayuda de otros conductores y gente del sector de turno donde le tocó en esas ocasiones parapetear la camioneta a ver si arrancaba, pudo resolver y avanzar algunos kilómetros. Pero, finalmente, la crisis le dijo en la cara “a mí no me vas a sortear así tan fácil” y la camioneta ya no prendió más.

Varado en Las Mercedes,  la única opción ya era llamar a una grúa. Lo hace y para su sorpresa no tuvo que esperar horas, como es usual en estos casos. Más sorpresa aún cuando nota que los grueros, eran personas muy educadas y amables -quien viva en Caracas sabe que ambas características no son muy comunes en los prestadores de servicios, por desgracia-.

Luego vienen los obstáculos, o quizá el empeño de la crisis en ganarle la batalla a mi jefe, y cuando intentaban poner el gancho algo se le rompe a la camioneta, ya no se puede por ahí. Intentan de otra forma pero ahora es el gancho de la grúa que no llega al sitio donde podrían encajarlo; hay que buscar otra grúa. Van y vienen en tiempo récord, esta vez todo sale bien. Ahí en ese momento uno de mis compañeros no aguantó la curiosidad y preguntó cómo se llamaba el servicio de grúas, “Net Asistencia de Seguros Constitución”, dijo mi jefe. Por supuesto todos enseguida anotamos el nombre.

Terminando entonces su relato nos dijo mi jefe que en el camino iba pensando en lo bonito que es ver que en el país, pese a todos los problemas que hay, aún hay gente que hace con amor su trabajo. Se sentía lleno de esperanza y quiso compensarles el esfuerzo y dedicación. Así, terminaron mi jefe y los grueros comiendo arepas mientras compartían conversando; lo mejor de todo: el cuanto hay pa´ eso nunca llegó y eso, en este país, es ciertamente como para sentirse en una epifanía. La epifanía del buen servicio.