Incertidumbre y Esperanza

Este fin de semana resultó útil para la reflexión que con relativa frecuencia
obliga al ciudadano común a poner los pies sobre la tierra.

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Muchos están
invadidos por una notable incertidumbre sobre el presente y el futuro
inmediato. Sucede tanto entre quienes se identifican con la oposición como
los pocos que aún pueden tener simpatías por las cabezas del régimen o un
recuerdo nostálgico de la primera etapa del chavismo. La diferencia está en
que entre los opositores la esperanza por un cambio radical para mejor está
presente mientras que los oficialistas sienten que el piso se les derrumba sin
esperanzas de ningún tipo con relación al destino inmediato Más de veinte
años de este “socialismo del siglo XXI” ha sido suficientes para dejar en
evidencia el fracaso de la nueva modalidad que han intentado. Está a la vista
de buena parte del mundo entero que reconoce y acepta el liderazgo
emergente de Guaidó y no sale del asombro y preocupación por la situación
actual de Venezuela.
La reciente visita de la Alta Comisionada de las Naciones Unidas, la
expresidenta de Chile Michelle Bachelet, ha sido altamente positiva para
reafirmar la urgencia del cambio. Es cierto que en su Informe se limita, con
carácter restrictivo, a lo que corresponde a las funciones que desempeña,
pero sus señalamientos son de tal gravedad que obligan a reafirmar la
convicción de propios y extraños de profundizar la lucha para ponerle punto
final a la dictadura.
Todos los problemas están diagnosticados miles de veces. También se
asoman caminos de solución con ideas, planes y proyectos concretos
elaborados por compatriotas independientes o de compromisos políticos,
ideológicos y laborales diferentes pero unidos por el propósito final. Tengo la
seguridad de que al producirse el cambio no habrá un salto en el vacío. Todo

lo contrario. Nos acercamos al punto de encuentro que se concreta
progresivamente. Lo que viene no será fácil, pero tampoco imposible. La
unidad dinámica que existe puede verse perturbada circunstancialmente por
las discrepancias normales de toda democracia, pero no quedará en manos
colaboracionistas, oportunistas o prisioneras del electoralismo agudo de
unos cuantos dirigentes otoñales con la vista empañada, siendo generoso
con ellos.
Ratificamos nuestro apoyo, honesto y sincero, a Guaidó como presidente
interino de la República y de la Asamblea Nacional y la decisión de acabar
definitivamente con la usurpación que han mantenido Maduro desde el
Ejecutivo y de Diosdado Cabello desde la “constituyente” inconstitucional
que preside. Para integrar el gobierno de transición primero e ir a las
elecciones después, la nación está lista. No debe alterarse el esquema. Es
decir, las prioridades.
La liberación nacional está en marcha. Libertad para TODOS los políticos y
comprensión con los millones de migrantes.