El vaginismo hace que tener relaciones sexuales sea casi imposible

La mayoría de las personas conoce al vaginismo por sus implicancias en la vida sexual, que algunos casos llega a no poder consumar el acto sexual. Pero otro efecto mucho menos conocido: el de no poder acceder a controles ginecológicos.

El vaginismo afecta a un 5 por ciento de las mujeres. Este trastorno impide que puedan tener sexo. Muchas parejas conviven con esto teniendo relaciones “periféricas”, pero evitando el acercamiento a la vagina. Esto a veces es considerado un fracaso y se intenta con otras parejas, pero siempre pasa lo mismo.

El vaginismo es la contracción de los músculos de la vagina de tal forma, que impide la entrada del pene y del instrumental ginecológico usado por los medicos para los controles.

“En los vaginismos situacionales o selectivos las mujeres pueden tener relaciones sexuales, pero no toleran la realización de exámenes ginecológicos y se pasan años recorriendo consultorios, buscando él o la ginecóloga indicados que les resuelva esta condición”, explica Beatriz Literat médica sexóloga de Halitus Instituto Médico

Esto es muy riesgoso para su salud, ya que no pueden realizarse ecografías, papanicolaou o colposcopias porque sienten un verdadero espanto ante la sola idea de hacerlos.

En otros casos toleran los exámenes ginecológicos, pero no pueden concretar las relaciones íntimas.

“Muchos ginecólogos, imposibilitados de manejar el problema, realizan PAPs a medias, con un hisopo, que es lo único que la paciente les permite, lo cual no reemplaza de ninguna manera la necesidad de realizar exámenes ginecológicos completos”, agregó Literat.

En casos donde la mujer no puede tener sexo, los hombres creen que “la culpa es de ellos” o “que la mujer podría ponerle más voluntad”. Ambas cosas son erróneas.

El vaginismo se comporta de diferente manera en cada mujer pero existen, medicamentos ansiolíticos , programación neurolingüística y hasta botox en el canal vaginal en casos puntuales, además de los ejercicios básicos de exposición y desensibilización progresiva a las escenas temidas que pueden ayudar a controlarlo.