Bancos Fantasmas y el Top Ten de los bancos privados en Venezuela

La preocupante situación de la banca en Venezuela.

El reconocido analista financiero Víctor Manuel García Hidalgo, Director General de la Consultora CECA y Director del Portal de Noticias infocifrasonline.com, concedió una entrevista al programa radial de Pedro Penzini en la emisora Éxitos FM, en la cual habló sobre varios elementos inherentes a la dinámica bancaria actual. Esto en el marco de la grave situación que vive el país debido a la crisis aguda y crónica que azota a la economía desde hace alrededor de 5 años, la cual, sin duda, ha condicionado la operatividad de las entidades que hacen vida en este ámbito tan neurálgico de cualquier sociedad como lo es el financiero.

Los 10 Principales Bancos Privados de Venezuela

Top Ten Bancos Privados Julio

Lo primero a rescatar de las palabras del experto, precisamente por el impacto que generan, es que ha surgido una inédita figura en torno a las entidades bancarias; él lo llama “bancos fantasmas”. Los bancos fantasmas no son lo que en primera instancia uno pensaría: bancos que operan de forma ilegal bajo una figura jurídica inexistente, eso sería muy triste en realidad. Sin embargo, no se trata de eso. Se trata de algo quizá aún más triste el significado que en efecto tiene esta metáfora. Los bancos fantasmas son bancos cuyas agencias han quedado desiertas por causa de que la conciencia bancaria colectiva, por decirlo de alguna manera, ha mutado, ha migrado a espacios emergentes donde la economía parece tomar otro cariz, un cariz más capaz de acoplarse al ritmo vertiginoso y voraz con el que la crisis integral del país lleva las riendas de la capacidad financiera de los venezolanos.

Te puede interesar:¡Ganó Venezuela!

Esto hay que mirarlo con la lupa correcta porque no es cualquier cosa lo que conlleva. Estamos hablando no sólo de que los bancarizados, paradójicamente, ya no conviven con sus bancos, como solía ocurrir y como es común en cualquier país medianamente civilizado, sino que los mismos bancos no están aportando lo que otrora ofrecían como garantía a sus clientes para que el vínculo financiero se mantuviera en el tiempo. Y esto tiene su raíz en la imposibilidad de poder sostenerse en medio de una economía dislocada -y dislocante- que no ha encontrado por parte del Estado estrategias adecuadas para retomar su equilibrio. Factor que ha hecho que el rol principal del banco, que en general es fungir de intermediario haya quedado desplazado. Podríamos decir que la esencia de ser banco ya no existe, la crisis mató al banco. Lo convirtió en eso, un fantasma, un zombie que sigue ahí pero que ya no es. Cajeros inoperativos por falta de efectivo o por falta de piezas de repuesto que no se consiguen, cajas vacías porque el dinero ya se mueve más en lo electrónico por ser la vía que facilita más las transacciones, aportes crediticios casi nulos por el terrible encaje legal al que fueron sometidos.

Es decir, el venezolano no puede esperar por su banco, aunque quisiera no puede, sencillamente porque la inmediatez de las demandas financieras diarias con las que tiene que lidiar un bancarizado que vive en hiperinflación no le permiten esperar; resolver rápido es la premisa, es el pan de cada día, porque de lo contrario la crisis también terminaría matándote. Es por ello que más recientemente hemos visto este nuevo fenómeno de la dolarización informal, el cual permite que haya aún más prontitud en la resolución de los trámites comerciales; son pocos los venezolanos que aún no tienen aunque sea un billete de 20 dólares en su cartera. Y eso sin contar con que hasta la comida se ha convertido en forma de pago. Así pues que en este escenario dantesco ¿cómo puede un banco, que no deja de ser una institución con su cuota necesaria de burocracia, competir con esta demanda feroz de inmediatez que reclama la población debido a la crisis? Es matar o morir. O como con impresionante lucidez sostiene nuestro analista: vivir en medio, como fantasmas.

 

Redacción: infocifrasonline.com