Caracas superpoblada: Racionamientos en el interior empujan a la gente a migrar a la capital

Luego del apagón más largo en la historia de América Latina registrado en todo el país el pasado mes de marzo, las ciudades del interior están sometidas a un “racionamiento criminal”, como lo catalogan los habitantes de estas ciudades, a lo que se le suma las fallas constantes en el sistema eléctrico nacional.

Te puede interesar:Tuitazo sobre Sidor enciende las alarmas..!

Los habitantes del interior del país ya no saben cuándo se trata de un racionamiento o cuando las largas horas que pasan sin luz, fueron motivo de una nueva falla. Los estados Zulia, Aragua, y el oriente del país resultan las entidades más afectadas, donde la luz es un milagro y el caos, la pérdida de electrodomésticos, el calor sofocante, y el mal funcionamiento de ambulatorios y hospitales que no cuentan con plantas eléctricas, son el pan nuestro de cada día.

En abril, el Gobierno de Maduro, excluyó a Caracas del “racionamiento” al que dijo iba aplicar a todos el país a modo de un “ahorro energético”, esto no quiere decir que Caracas se salve de las fallas eléctricas, pero nunca supera al caos de las ciudades del interior.

La capital es percibida como un “paraíso” por venezolanos del interior asolados por el colapso de los servicios, con racionamientos eléctricos de 12 horas diarias, o más.

“La situación (en Maracaibo) es horrible. En las noches no podía dormir por el calor, me quedaba despierto hasta la madrugada esperando que llegara la luz”, dice Triztan, de 21 años, quien se mudó a Caracas.

AFP muestra  la historia de tres venezolanos que decidieron vivir en la capital. Triztan Rodriguez empacó su maleta durante un corte de luz en Maracaibo para migrar a Caracas el 15 de agosto de 2019.

Triztan, que aún no termina la secundaria, saborea el placer de dormir una noche completa, algo imposible con apagones, temperaturas de 40 grados y el acoso de mosquitos transmisores de dengue.

“La situación es precaria”, relató Griselda González, que viajó 14 horas en autobús desde Caracas, donde reside hace dos años, para buscar a Triztan, su único hijo. “Vivía deprimido, llegó a decirme que se quería morir”.

González aclaró a AFP que no es “migración interna”, sino movimientos puntuales que aumentan en momentos críticos. Muchos regresan.

Una corredora inmobiliaria con tres décadas en el negocio reporta una mayor demanda de alquileres baratos en Caracas por parte de habitantes de Maracaibo. Ante la devaluación del bolívar (49,3% solo en el último mes), los arriendos se negocian en dólares, un lujo que Triztan, albergado por una familia amiga, no puede darse con un salario equivalente a ocho dólares.

Aunque Caracas sufre cortes eléctricos esporádicos que paralizan el metro, su principal medio de transporte, incluye una mayor oferta de productos.

Antes de trasladarse de Maracaibo a Caracas, Ana Parra completaba siete meses sin agua, servicio valorado negativamente por 84% de los habitantes de la entidad.

“Caracas muestra una normalidad increíble, es como otro país, siento como si hubiese emigrado”, cuenta a AFP la joven, para quien esta “burbuja” no representa la agónica realidad de ciudades como Maracaibo, donde 500 negocios fueron saqueados durante apagones que paralizaron el país en marzo. Ana ve a su país como “laboratorio” ideal para su profesión. Por eso se resiste a emigrar.

 

Con info de elcooperante.com