Sistemas de partidos políticos y pos democracia

Un sistema ha de entenderse como un conjunto de elementos relacionados entre sí que funciona como un todo (procede del latín haciendo referencia a la unión de cosas de manera organizada).

Te puede interesar:Alerta por uniforme naranja

Los elementos que lo componen son
variados, a la luz de una serie de principios y reglas estructuradas sobre una materia o teoría, tal como un sistema
político, un sistema económico o un sistema educativo.
La democracia, por su parte, hace referencia a una forma de gobierno que fomenta la participación ciudadana;
mientras que los partidos políticos conforman la herramienta clave de la vida democrática de un país hasta convertirse
en el enlace entre los ciudadanos y el gobierno (selección de candidatos, campañas electorales, votaciones, etc), el cual
dirige el destino del Estado tanto en los aspectos políticos como económicos y sociales. Desde un ángulo
complementario, un partido político es un conjunto de personas organizadas con carácter permanente a la luz de
intereses en común y afinidades ideológicas; los cuales intentan ocupar posiciones en el gobierno mediante la
proposición o designación de personas para ocupar cargos públicos, quedando claro que no podría existir la democracia
sin los partidos políticos.
La democracia como sistema político puede definirse, desde un sentido amplio, como una organización de grupos de
personas donde la titularidad del poder reside en la totalidad de sus miembros, y por ende la toma de decisiones
responde a la voluntad general, hasta constituir una forma de convivencia social en la que todos los ciudadanos son
libres e iguales ante la ley. En un sentido estricto, la democracia es una forma de gobierno, de organización del Estado
en la cual las decisiones colectivas son adoptadas por el pueblo mediante mecanismos de participación directa o
indirecta que le confieren legitimidad (al ser establecido de acuerdo con la ley o el derecho) al representante. El sistema
democrático, por tanto, es aquel que posibilita la participación de la población en la toma de decisiones vinculadas con
el contexto público, a la luz de una Constitución y una serie de instituciones que procura la organización del Estado en
pro de garantizar los derechos humanos y el establecimiento de los mecanismos para que los gobernantes rindan
cuentas y actúen responsablemente, y muy especialmente para que los poderes se mantengan en equilibrio.
El sistema de partidos está referido al número de instituciones partidistas, a sus interrelaciones, a sus alianzas, a la
capacidad de negociación de cada uno de ellos; e igualmente a su ideología (conjunto de ideas que lo caracterizan) y a
su comportamiento frente al régimen electoral (mayoría relativa o de representación proporcional). Pueden clasificarse
(G. Sartori, 1987) de la siguiente manera: 1.- Sistema de partidos no competitivo: A.- Partido único, B.- Partido
hegemónico (cuenta con el apoyo del aparato estatal para mantener el control político, tal como el caso Venezuela), 2.-
Sistema de partidos competitivo: A.- Partido predominante (la rotación en el poder entre los diferentes partidos no se
hace realidad), B.- Bipartidismo (existen dos partidos que se turnan constantemente en el poder), C.- Pluralismo
moderado (existen de 3 a 5 partidos), D.- Pluralismo polarizado (existe una multiplicidad de partidos), E.- Atomización
partidista (existen de 15 a 20 partidos ninguno de ellos relevante, los cuales van disminuyendo en la medida que la
democracia se va fortaleciendo ya que en caso contrario el sistema colapsa y se convierte en un sistema autoritario
(ejercicio de un poder opresivo que no da cabida a la crítica, a la autonomía y mucho menos a la libertad); a tenor de lo
señalado se desprende entonces que lo importante no es el número de partidos sino su capacidad para hacer alianzas e
influir dentro del sistema político.
La posdemocracia, hace referencia a una desestabilización (perturbación, ruptura de la estabilidad) y debilidad global de
la democracia cuya esencia se observa, fundamentalmente, en la fragmentación del clásico sistema de partidos
políticos al extremo de poner al gobierno fuera del alcance del control de los partidos y de las instituciones; al tiempo de
dar paso a una organización automatizada de la política que confiere prioridad a la toma de decisiones
gubernamentales a partir de estudios estadísticos y algorítmicos (operaciones sistemáticas de cálculo para hallar la
solución de problemas) descontextualizados del sentir poblacional, lo cual propicia frustración y desilusión en la
ciudadanía al asumir que el sistema político no los toma en cuenta ya que soslayan las demandas populares y
persuaden el voto mediante campañas de publicidad y mercadeo; siendo un hecho que a la larga puede conducir la
democracia hacia su desaparición (caso Venezuela) mientras que en el ínterin adquiere la figura de una democracia con
los vicios propios de un sistema no democrático (caso Venezuela).

A tenor de lo señalado, resulta pertinente hacer referencia a ciertas características de la posdemocracia: 1.- Muy baja
participación de la ciudadanía en las elecciones; 2.- Un alto porcentaje de la población se vincula ocasionalmente a la
actividad política-partidista, al tiempo de desempeñar un papel pasivo y apático; 3.- Los partidos políticos no reciben
presión activa de movimientos de masa; 4.- El debate electoral es controlado por expertos en técnicas de persuasión; 5.-
La política es muy poco transparente e incluyente; 6.- Crisis de la política igualitarista (considerar los intereses de todos
por igual); 7.- Elevada corrupción; 8.- Celebración de elecciones en un marco poco democrático; 9.- Creciente
personalización de la política (adaptada a las necesidades o deseos de cada persona a la que se destina); 10.- Un Estado
con diseño institucional adoptado en función al partido de gobierno; 11.- Los partidos, con base en el marketing,
seleccionan la población que aspiran voten por ellos.
Reflexión final: En la Venezuela del presente, los partidos políticos se han venido desideologizando (pérdida de la
ideología política) en un contexto de ausencia de institucionalización (creación de una estructura regular) a la sombra
de un marcado presidencialismo; y muy especialmente por las reubicaciones “ideológicas” de la ciudadanía inducidas
por el desencanto que genera la deficiente gestión de los partidos, tanto de gobierno como de oposición.
El deterioro del sistema de partidos puede impulsar su destrucción, razón por la cual, y siguiendo algunas escuelas de
pensamiento político, hemos de sostener que los partidos siguen siendo fundamentales a la hora de contrarrestar los
rasgos antiigualitarios de la posdemocracia, pero también se debe trabajar sobre ellos desde su exterior apoyando
aquellas causas que mantienen la presión sobre ellos.