Sólo sanciones no bastan: movilicémonos, por Dip. Omar Ávila

Mugabe casi muere gobernando Zimbabue; poco le faltó para llegar a 40 años de gobierno, de los cuales, vivió con sanciones gringas la mitad de ellos. Dato interesante para los que siguen aplaudiendo y creyendo que las sanciones van a “tumbar” a Maduro.

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Es decir, en Zimbabue se quedaron esperando que la crisis económica y las sanciones derrumbaran a la dictadura de Mugabe y su élite. Finalmente, este dictador muere en una clínica en Singapur a los 95 años, mientras sus aliados siguen en el poder. Además; están volviendo a la hiperinflación.

En Cuba sucedió algo similar, murió Fidel Castro y actualmente sus aliados siguen en el poder, luego de 60 años de dictadura.

Robert Mugabe es un ejemplo muy claro que la economía no tumba régimen, además de atornillar, solo lo sacaron del poder otros militares de su misma calaña que se quedaron con el coroto.

Hoy, una pequeña élite sigue con la idea de que las sanciones y la Comunidad Internacional van a hacer el trabajo que debemos hacer los políticos, junto con los ciudadanos venezolanos para poder superar la crisis del país que nos está carcomiendo.

Luego de 20 años esta dirección política debería aprender algo del régimen -que a pesar del alto rechazo- ha logrado mantenerse en el poder por múltiples factores, entre los que puedo mencionar que tienen claro que pesar de sus diferencias, deben mantenerse unidos por encima de sus intereses personales y sus rencillas, para lograr su único objetivo, que no es otro, que el de continuar en el gobierno. Por ello nuestra insistencia en realizar ese Encuentro Nacional de las fuerzas democráticas. Desde Unidad Visión Venezuela haremos todos los esfuerzos que sean necesarios para lograr unificarlos a todos.

En días recientes Nicolás Maduro dijo que: “La Asamblea Nacional será rescatada para colocarla al servicio del pueblo”. ¿Vamos a permitir que corran solos? ¿Vamos a cometer, nuevamente, el error en el que incurrimos en el 2005? ¿Vamos a permitir como entonces, que se tiña totalmente de rojo? ¿Lo permitiremos? Siendo mayoría, bajo el alegato de que eso no nos importa porque nosotros lo que exigimos es que “cese la usurpación”, que si “votamos legalizamos a Nicolás”, entre otras afirmaciones que en realidad solo logran desmovilizarnos en la búsqueda de un cambio real.

Ganamos la AN en 2015 con este mismo sistema electoral, cuando todavía Maduro no tenía 80% de rechazo. Por lo que podemos afirmar que, el engaño o táctica psicológica del gobierno, está en persuadirnos de no votar. Nuevamente desmovilizarnos, allí radica el punto central de su estrategia: que perdamos la fe en nuestra capacidad de decidir.

Urge que prive la racionalidad y la sensatez política, donde se pueda llegar a un acuerdo favorable que logre frenar la crisis económica, política y social. Eso es lo que anhela todo el país; opositores y oficialistas por igual.

Debe entenderse que ninguno de los polos ha sido capaz de acabar o aplastar al otro. Esto impide la gobernabilidad y da rienda suelta a la agudización del conflicto y la inestabilidad política. Las consecuencias de todo esto las sigue padeciendo nuestro pueblo, que cada día se le hace más difícil sobrevivir en medio de una diatriba política estéril, que mantiene el “juego trancado” y las neveras vacías.

Juego que está “trancado” porque una élite política desea permanecer en el poder a como dé lugar, y la otra por acceder a la fuerza a ese “trono”, sin tomar en cuenta que la mayoría de los venezolanos deseamos una salida pacífica y democrática a la crisis. La oposición radical y sus aliados internacionales, al igual que los extremistas del gobierno, tienen la responsabilidad histórica de retomar la negociación e incorporar a todos los factores políticos para destrancar este perversa dinámica que tanto daño le hace a Venezuela.

En Unidad Visión Venezuela creemos finalmente, que solo la persistencia de los ciudadanos organizados, movilizados, lograrán los cambios. Mientras más tendamos a regularizar las dinámicas a través de las negociaciones y la posibilidad de que el pueblo, transparentemente decida su futuro, es como encontraremos caminos expeditos para sacar a Venezuela del foso de hambre, miseria y atraso en el que se encuentra.