Archivos por Etiqueta: Trino Márquez

Felipe González: hay que respetar las instituciones -Trino Márquez

Felipe González es uno de los pocos políticos de proyección mundial que se ocupa de reflexionar acerca de los conflictos que sacuden al género humano y analiza las tendencias que despuntan a partir de esos nudos críticos. Hace unos días sostuvo una larga conversación con Soledad Gallego-Díaz, directora del diario El País.

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El Brexit: la marcha de la locura

El pueblo inglés se encuentra muy cerca de concretar uno de los
mayores desaciertos de su larga historia.

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Entre el centro político y la firmeza

No te pierdas el nuevo artículo del siempre bien ponderado Trino Márquez.

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Las sanciones

El asunto es complicado de encarar y no admite respuestas simples.
Las sanciones aplicadas por Donald Trump contra el gobierno de
Nicolás Maduro,…

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La carnada de las parlamentarias

El régimen insiste en que en 2020 sí habrá comicios: las elecciones
para la Asamblea Nacional. Resulta obvio: la cita está prevista en la
Constitución.

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El obsceno cinismo de la maldad

El nuevo apagón nacional ha recibido la misma respuesta de siempre
por parte del régimen de Nicolás Maduro: la desvergüenza insolente.

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Terrorismo sin estado

Un atinado y contundente análisis sobre los últimos acontecimientos.

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La juramentación: el nuevo escenario -Trino Márquez

La juramentación: el nuevo escenario

Escribo este artículo apenas unas horas después de que Juan Guaidó se juramentó como Presidente interino. Nadie puede predecir lo que sucederá en el curso de las próximas horas y de los días por venir. Lo que podemos asegurar es que el escenario nacional cambió de forma radical. Leer Más

El 23 de enero: a desbordar Venezuela – Trino Márquez

El 23 de enero los venezolanos estamos obligados a demostrar ante los países, instituciones y personalidades del mundo que han sido solidarias con Venezuela a lo largo de todos estos años,  que el conflicto actual no se reduce al enfrentamiento entre Nicolás Maduro y su camarilla, con un reducido grupo de dirigentes opositores, sino que la lucha la libra una nación que se niega a seguir siendo arrasada  por la banda que asaltó el poder para usufructuarlo con morbosidad y enriquecerse de forma obscena. La marcha debe asumirse como un mensaje a la comunidad internacional, a los militares y a los venezolanos mismos, quienes cerramos 2018 y abrimos 2019 abatidos por el pesimismo. Leer Más

2019: elecciones generales con nuevo CNE – Trino Márquez

La estrategia del gobierno contra la oposición a partir del glamoroso triunfo de diciembre de 2015 funcionó con la eficacia de relojero suizo. Leer Más

Nuestro El Nacional de cada día – Trino Márquez

Con el cierre, esperemos temporal, de la edición impresa de El Nacional, se cancela un espacio más del recorrido democrático iniciado en 1958. Leer Más

La alianza de Putin con Maduro – Trino Márquez

Nicolás Maduro se prepara para llegar al 10 de enero en las mejores condiciones posibles. En el plano interno, trata en vano de evitar que  las Navidades y el Año Nuevo estén  signadas  por la desesperanza de los sectores populares y el deterioro provocado por la hiperinflación. Leer Más

No hay sueldo populista que valga – Trino Márquez

Nicolás Maduro insiste en decretar aumentos compulsivos del salario mínimo, las pensiones, cestatickets y los bonos que periódicamente les entrega a las personas con carnet de la patria. Leer Más

El TSJ contra los estudiantes y el voto / Trino Márquez

El TSJ contra los estudiantes y el voto / Trino Márquez

La sentencia de la Sala Electoral del TSJ con la cual intenta imponer a Jéssica Bello, candidata perdedora, como presidente de la FCU de la Universidad de Carabobo, forma parte de la estrategia adoptada por el régimen hace rato: utilizar las elecciones para destruir la democracia y desalentar a los ciudadanos con relación a la importancia de los comicios como escenario de lucha y del voto en cuanto instrumento de combate. Leer Más

Carabobo en la cava de Drácula – Trino Márquez

El miércoles 14 de noviembre se perpetró el mayor atropello cometido por una gobernador electo con el voto popular contra una universidad autónoma. Leer Más

La estrategia del miedo – Trino Márquez

La estrategia del miedo / Trino Márquez

Se ha convertido en un lugar común decir que el de Maduro es el peor gobierno que ha tenido Venezuela, y probablemente el continente, desde que se llevan registros estadísticos que miden el desempeño de los gobiernos. Leer Más

El arco miserable – Trino Márquez

 

A Teodoro Petkoff,

a quien mucho interesaba

al tema de este artículo.

El asalto perpetrado en el estado Amazonas por guerrilleros del Ejército de Liberación Nacional (ELN), en el cual murieron tres guardias nacionales, resultando heridos otros diez, revela cuán importante se ha convertido el Arco Minero del Orinoco (AMO) para los insurgentes y la desprotección en la que se encuentra ese vasto territorio, convertido en una nueva colonia por la voracidad insaciable del gobierno nacional y su total abandono del medio ambiente, tema que representa una de las principales preocupaciones de los gobiernos democráticos y de los grupos ecologistas en todo el planeta. Esta indiferencia ocurre a pesar de que en la Constitución de 1999 se le concede vital importancia al área ambiental. Con los derechos ambientales ocurre lo mismo que con los derechos humanos en general: sirven para alimentar la demagogia de Maduro. Leer Más

Bolsonaro: la reacción ultraconservadora Trino Márquez

 

El triunfo de Jair Bolsonaro debería convertirse en motivo de  reflexión para los demócratas del continente y el mundo civilizado. Leer Más

Condiciones para negociar abundan – Trino Márquez

 

La propuesta del gobierno español, a través de su canciller, Josep
Borrel, de cambiar la línea de sanciones contra Nicolás Maduro por
iniciativas que propicien el diálogo entre el Gobierno y la oposición
venezolanas, fue respondida de inmediato por un grupo de dirigentes
en el exilio y de los que aún permanecen en Venezuela Leer Más

Paliza en la ONU – Trino Márquez

En las dos décadas de su existencia, nunca antes el régimen había sido tan vapuleado como en la Asamblea General de la ONU, que se reúne en New York. El gobierno de Nicolás Maduro ha recibido una verdadera felpa de los gobiernos democráticos de las Américas. Su soledad es patética y no será atenuada por la decisión, de última hora, de intervenir en la Asamblea. Maduro quedó para darles pena a los mandatarios de los países del continente (Trump incluso se mofó del coraje de ‘sus’ Fuerzas Armadas) y provocarles sentimientos de compasión con las víctimas que llevan veinte años padeciendo los rigores de unos gobernantes que combinan en perfecta sincronía la ineptitud con la corrupción.

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El Grupo de Lima y la ambigüedad de los demócratas – Trino Márquez

 

Durante la Guerra Fría, el deslinde entre la democracia y las dictaduras totalitarias colectivistas era claro. Leer Más

El deterioro se acelera – Trino Márquez

Ha pasado casi un mes desde que Nicolás Maduro anunció el “plan perfecto” para la recuperación económica, el crecimiento y la prosperidad. Leer Más

Los desplazados que caminan por América Latina – Trino Márquez

La mayoría de la corriente migratoria de venezolanos que circula por América Latina adquirió, a partir de finales de 2017, un rasgo especial. Leer Más

La crisis, Maduro y la oposición – Trino Márquez

 

 

La crisis global que afecta a Venezuela forma parte de las conversaciones cotidianas de los venezolanos. Leer Más

El reto clave: la recuperación de Pdvsa – Trino Márquez

El reto clave: la recuperación de Pdvsa

Trino Márquez

La destrucción de Pdvsa  -acelerada por la actual administración y ampliamente documentada por los especialistas petroleros, los informes de las agencias especializadas, los reportes de la OPEP y de la Agencia Internacional de Energía- constituye el mayor problema económico del país. Leer Más

La grieta en la oposición – Trino Márquez

 

La grieta en la oposición

La gira de Julio Borges, Antonio Ledezma y Carlos Vecchio por Europa y, como parte de ella, la importante reunión con el presidente de Francia, Emmanuel Macron, debería constituir una demostración de la fortaleza, proyección internacional y claridad de la oposición venezolana. Sin embargo, representa todo lo contrario: es un signo inequívoco de la enorme grieta que la divide en dos bandos distintos y, hasta ahora, irreconciliables entre quienes conciben las elecciones del 20 de mayo como una oportunidad para salir de la dictadura de Nicolás Maduro y quienes la ven como una ocasión de deslegitimarla y desenmascararla mediante la abstención. Participacionistas y abstencionistas son los términos que resumen de forma apretada la controversia.

        Mientras mayor es el respaldo planetario que reciben las organizaciones que enfrentan las elecciones convocadas por Maduro, y mayor es el desprestigio y el aislamiento de su régimen en el plano mundial, mayor es el tamaño de la fractura en el campo opositor. Las razones de este contraste son obvias: el respaldo internacional se soporta en la condena categórica a las condiciones en las cuales se realizará la consulta comicial, principal tema de las discusiones en República Dominicana. Entre esas condiciones hay que destacar: el llamado por parte de la Constituyente, órgano ilegal cuestionado por la comunidad internacional,  un CNE totalmente parcializado a favor del régimen, los principales líderes opositores presos, inhabilitados o en el exilio, compresión del calendario electoral con el fin de impedir que los adversarios se organizaran, uso descarado de los recursos públicos a favor de Maduro, entre ellos la utilización del Carné de la Patria como mecanismo de extorsión e intimidación. De estos y otros abusos se encuentra al tanto la comunidad internacional. Por ese motivo, los dirigentes de la MUD consiguen  unánime respaldo cuando salen por el mundo a denunciar el uso de las elecciones como mascarada para encubrir el carácter dictatorial del régimen madurista.  Esto explica los pronunciamientos cada vez más frecuentes y categóricos de los gobiernos y parlamentos democráticos exigiendo  elecciones libres, trasparentes y equitativas.

El apoyo que los dirigentes de la MUD consiguen fuera de nuestras fronteras, los alejan de Henri Falcón y del grupo que apuntala sus aspiraciones. No hay manera de conciliar los dos comportamientos y discursos. Ambos resultan irreconciliables. ¿Qué hacer? Sin la participación de la MUD, Falcón no tiene ni la menor posibilidad de triunfar. Podrá obtener unos votos. Los que el régimen quiera concederle, no importa cuál sea la afluencia de votantes. En Venezuela, la victoria de la oposición no está atada al volumen de los electores que acuden a los centros de votación ni a lo que indican las encuestas, sino a los caprichos de la cúpula del Psuv y del CNE.

Dos ejemplos muestran esta verdad inapelable. En las elecciones de la Constituyente los cálculos más optimistas ubicaron la votación en  cuatro millones de participantes. El CNE señaló, sin ningún pudor, que había sido el doble. Tuvo que salir Smartmatic a corregir el exceso. A pesar de la precisión, el régimen se atribuyó siete millones de votos, salidos del sombrero de un prestidigitador. En Bolívar ganó Andrés Velásquez, solo que no pudo cubrir todas las mesas con sus testigos electorales. En los centros de votación donde no estuvieron sus delegados, ubicados en zonas recónditas, obtuvo el triunfo forjado el candidato del oficialismo, Rangel Gómez.

Las elecciones en Venezuela no las ganan los favoritos en las encuestas, sino quienes tienen una estructura organizativa espartana, capaz de defender cada voto de las tropelías que acostumbran a cometer los maduristas.  Los partidos que apoyan a Henri Falcón obtuvieron menos de diez por ciento de los votos en los comicios para gobernadores, en septiembre del año pasado. Falcón perdió en el estado Lara, donde había sido alcalde de  Barquisimeto en dos oportunidades y gobernador, aspirante a la reelección. Sin el soporte de la MUD, sus posibilidades de ganar el 20-D son nulas. Su primer objetivo debió haber sido convencer a los dirigentes de la MUD de las bondades de participar en la contienda presidencial. Ya luce demasiado tarde.

Al país no le conviene un Falcón fracasado y una MUD debilitada, que vive de las promesas provenientes del extranjero. Lo mejor que podría ocurrirle a Falcón en estas condiciones tan adversas, es que salga con un liderazgo genuino de la cita electoral, y pase a convertirse en la figura que la oposición está esperando desde el encarcelamiento de Leopoldo, la inhabilitación de Capriles y María Corina, el destierro de Ledezma y el silencio de Ramos Allup. A lo mejor le espera un destino parecido al tenido por estos dirigentes y por Manuel Rosales. La guillotina de la dictadura ha sido implacable con quienes asoman la cabeza.

La oposición se encamina hacía una derrota muy dolorosa y grave, que nos colocará de nuevo en la prehistoria de este macabro proceso que ha sido la era de la hegemonía chavista. Días duros los que nos esperan con un gobierno pésimo y una oposición fracturada. Todavía quedan unas semanas para dialogar y negociar internamente. El tiempo apremia.

@trinomarquezc

El paso del escándalo Odebrecht por Venezuela – Trino Márquez

Pedro Pablo Kuczynski presentó su renuncia porque la mayoría opositora, controlada por su archienemiga Keiko Fujimori, lo forzó a dimitir. El motivo: sus relaciones con Odebrecht, el zar de la construcción en América Latina; y haber sobornado a diputados opositores para que votaran a su favor en el Congreso, cuando el fujimorismo intentó el juicio de vacancia contra él en diciembre del año pasado.

El Presidente negó haber mantenido cualquier tipo de vínculo con la empresa y haber comprado el voto de los opositores. Unas facturas mostradas por Odebrecht evidenciaron lo contrario: en realidad PPK había asesorado al gigante brasileño y su firma había cobrado importantes honorarios por esa labor consejera. El Presidente le había mentido al Congreso y a la nación. Además, unos videos (¡otra vez los videos!) demostraban cómo partidarios de PPK habían intentado sobornar a diputados de la bancada opositora para evitar el juicio que lo habría llevado a la destitución. Un acuerdo de última hora con Kenji Fujmori, hermano de Keiko, logró salvarlo. El compromiso, al parecer, incluía la liberación, invocando razones humanitarias, de Alberto Fujimori, el autócrata que durante la década de los noventa cometió toda clase de desafueros contra los derechos humanos y permitió el enriquecimiento obsceno de sus colaboradores más cercanos, entre ellos el siniestro Vladimiro Montesinos.

Una vez fuera del poder, a Kuczynski le corresponde defenderse de las acusaciones de sus enemigos políticos. Este proceso ejemplifica la rivalidad tan enconada que existe en Perú luego de casi veinte años de haber salido Alberto Fujmori del poder y de la enorme polarización que existe en esa nación. También muestra que las instituciones republicanas funcionan. El Presidente se vio forzado a marcharse debido a sus errores y excesos. Su lugar lo asumió el primer Vicepresidente, Martín Vizcarra, a quien le corresponde concluir el período constitucional. El terremoto desatado por Odebrecht, además de PPK, se ha llevado por delante a Dilma Rousseff, a Lula, y a Jorge Glas, exvicepresidente de Ecuador. En esos países los órganos parlamentarios y de justicia han actuado para combatir la corrupción y castigar a los responsables de esos delitos.

En donde la onda sísmica desatada por Odebrecht no ha tenido ninguna repercusión es en Venezuela. Los primeros desacuerdos serios entre Luisa Ortega Díaz y el gobierno de Maduro surgieron cuando la fiscal del Ministerio Público decidió enviar a algunos fiscales subalternos a Brasilia para que investigaran y recopilaran suficiente información sobre los sobornos y

comisiones ilegales pagadas por Odebrecht en Venezuela. Este gesto de independencia no le fue perdonado. Luego, la Fiscalía de Tarek W. Saab, la Contraloría y el TSJ decidieron prohibir todo tipo de investigación por parte de la Asamblea Nacional y los organismos jurisdiccionales a la actuación de las autoridades venezolanas que habían sostenido algún tipo de relación o compromiso con Odebrecht. Es decir, quedaron absueltos de antemano. Ni siquiera por una mera formalidad abrieron una pesquisa, a pesar de las denuncias tan graves aparecidas en Brasil acerca de los sobornos multimillonarios repartidos en Venezuela por esa empresa.

Además de Brasil, Venezuela es el otro país del continente donde resulta indispensable realizar una investigación a fondo de la corrupción propiciada por Odebrecht. En ninguna otra nación la inversión de esa empresa desde hace quince años ha sido tan cuantiosa y con resultados tan opacos. Un rápido arqueo por las obras inconclusas dejadas por Odebrecht arroja el siguiente balance: Línea 5 del Metro de Caracas: debió entregarse en 2010, de los 15 km. de su recorrido, solo están listos 1,3 km; Sistema de Transporte Caracas-Guarenas-Guatire: su fecha de inauguración era para 2012, solo funciona un tramo; Aeropuerto de Maiquetía: el plan de trabajo comprendía el período 2013-2019, solo se han ejecutado nueve remodelaciones; Metrocable La Dolorita, con inversión inicial de 300 millones de dólares; Metrocable Mariche: presenta un avance de 40%, cuando debió estar culminado en 2016; Cabletren Bolivariano: se prometió para 2015, pero de 5 estaciones solo tres están operativas, contaba con una inversión total para su ejecución de 440 millones de dólares; Central Hidrológica Tocoma: la primera turbina debió haber arrancado en 2012; Complejo Agroindustrial José Ignacio Abreu de Lima: su construcción lleva más de 7 años, en 2015 dejó de producir soya; Tercer Puente sobre el río Orinoco: debió estar listo en 2015, reporta un avance de 70,31%; Línea II del Metro de Los Teques: en construcción desde 2007, solo mantiene operativas tres de las siete estaciones.

Cálculos conservadores indican que la corrupción alrededor de Odebrecht puede rondar los treinta mil millones de dólares. Una exploración a fondo del fraude seguramente arrojará resultados escalofriantes, que dejaran los cobros de la empresa de PPK como menudas propinas. El madurismo celebró con fuegos artificiales la salida del expresidente peruano. Esperemos que un día no muy lejano podamos sonreír porque en Venezuela se impuso la Justicia.

@trinomarquezc

¿Hacia dónde huyen los venezolanos? – Trino Márquez

El enorme éxodo de venezolanos desde 2013 –el sociólogo Tomás Páez, convertido en una autoridad internacional en el tema, habla de diáspora- constituye uno de los rasgos más resaltantes del gigantesco desastre que ha significado para Venezuela el gobierno de Nicolás Maduro. Las cifras totales de la estampida varían, desde las proporcionadas por la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados, Acnur, hasta las suministradas por la Encuesta Nacional de Condiciones de Vida, Encovi; sin embargo, en el quinquenio no han huido menos de tres millones de personas, 10% de la población total. Un verdadero record porque en el país no se ha desatado ninguna guerra interracial, religiosa o política. La migración ha ocurrido en un período de paz, al menos que se acepte como cierta la majadera tesis según la cual la burguesía desató una guerra económica contra el gobierno.

Durante los años 2016 y 2017, de acuerdo con el informe más reciente de Acnur, las solicitudes de asilo, una de las fórmulas más utilizadas para emigrar de forma legal, se han distribuido de la manera siguiente: 58.764 en Estados Unidos; 22.357 en Brasil; 20.348 en Perú y 12.848 en España. Según el mismo informe, 350.861 emigrantes han sido acogidos en otros países bajo figuras distintas al asilo: Chile: 84.479; Colombia: 68.764; Ecuador 50.502. De acuerdo con los cálculos de Tomás Páez, en España solamente se encuentran al menos 250.000 venezolanos; mientras hacia Italia se han desplazado alrededor de 50.000. Según el Departamento de Migración de Colombia, en la nación neogranadina no hay menos de 500.000 venezolanos. Para otras fuentes, en Estados Unidos el total

de compatriotas supera el medio millón, en la pequeña Panamá viven más de 70.000 compatriotas, y en Argentina, 50.000. Hasta en Australia, Nueva Zelanda y Singapur aparecen rastros de venezolanos que han ido a parar a esas lejanas y extrañas tierras.

Adonde no han ido los venezolanos que escapan del horror del socialismo del siglo XXI es a Cuba. No existe ningún registro documental que certifique que algún venezolano se haya dirigido a la isla caribeña para encontrar una vida mejor y hacer realidad sus sueños de progreso y bienestar. Ni un solo paisano ha pedido asilo político en el territorio tiranizado por los Castro desde hace sesenta años. Sería salir de Guatemala para caer en Guatepeor. Salvo Ecuador –que reúne condiciones muy especiales, entre ellas que su economía está dolarizada- ningún otro país integrante de la Alba es seleccionado por los venezolanos para residenciarse. Ni Bolivia o Nicaragua reciben flujos continuos y crecientes de compatriotas.

Los venezolanos saben muy bien a dónde dirigirse: se desplazan hacia naciones con economías de mercado en plena expansión y crecimiento. Escogen a los Estado Unidos, Panamá, España, Chile, Brasil o Perú (esperemos que la defenestración de Pedro Pablo Kuczynski no desate una crisis voraz), donde predominan la libertad económica, los derechos de propiedad son respetados y la libre iniciativa promovida, no existe control de cambios, ni de precios, se resguardan las conquistas de los trabajadores en un clima donde prevalece el mercado laboral, sin que haya nada parecido a la inamovilidad laboral, los aumentos de sueldos y salarios son promovidos por los sindicatos y gremios en negociaciones con los patronos privados o con el gobierno, y se toma como referencia para los acuerdos la productividad y la inflación. Son naciones donde la intervención del Estado en la economía es mínima. Donde se promueve la profesionalización y la

meritocracia. La globalización no es vista como una amenaza, sino como una oportunidad. La relación con los Estados Unidos no se establece en términos de rivalidad, sino de acuerdos respetuosos en los cuales naciones negociantes obtienen beneficios mutuos.

Al levantar el mapa de los países hacia los cuales emigran centenares de miles de venezolanos, puede observarse que son sociedades colocadas en las antípodas de extravíos como el socialismo de siglo XXI. Por ejemplo, Chile, España (recuperada después de los entuertos provocados por José L. Rodríguez Zapatero), Estados Unidos y Panamá, aparecen en lugares elevados en el Índice de Libertad Económica. Panamá ocupa el lugar más alto en América Latina, seguido de cerca por Chile.

A ningún venezolano se le pasa por la mente emigrar a Cuba. Ni siquiera naciones con un cierto crecimiento sostenido durante las últimas dos décadas, como Bolivia y Nicaragua, resultan atractivas. El autoritarismo y la fragilidad institucional representan peligros demasiado altos. El parecido con lo que ocurre en Venezuela tritura cualquier intención de aterrizar en esos lares.

Nicolás Maduro conoce los datos que he presentado de forma sucinta. Pero, no le importan. Quiere que los venezolanos se vayan para poder imponer, junto a su camarilla, el socialismo del siglo XXI, con la comodidad que le da distribuir migajas y poseer el control de las Fuerzas Armadas. Atraer a quienes han huido será un gran reto.

@trinomarquezc

La candidatura de Falcón; un error lamentable – Trino Márquez

La decisión unilateral adoptada por Henri Falcón al inscribir su candidatura presidencial, representa un error que puede resultar muy costoso para la oposición y el país. El régimen alcanzó la meta que se había propuesto hace mucho tiempo: fracturó la unidad que, en medio de numerosos tropiezos, había logrado preservarse desde que la Coordinadora Democrática encallara por allá en 2004, después del referendo revocatorio.

 

Luego de los desplantes y abusos cometidos en la ronda de Republica Dominicana, convenía demostrar cohesión y coherencia frente a un contrincante que arrolla a su adversario, destruyendo incluso su propia legalidad. La exigencia fundamental por la cual se fue a la isla caribeña, se resumía en demandarle al gobierno que cumpliera con la Ley del Sufragio (Lopre), aprobada por ellos mismos cuando poseían el control absoluto de la Asamblea Nacional. No se le pedía que inventara unas nuevas normas para aplicarlas en Bambilandia, el país donde los niños son felices.

 

La MUD, asumiendo todos los riesgos que su postura entrañaba, fue a reunirse con un gobierno al que nadie le cree ni los buenos días. La MUD no cedió frente a los sectores etremistas de la oposición, quienes veían en esas conversaciones una maniobra distraccionista de Maduro para ganar tiempo, y encaró a una amplia corriente de la opinión pública que pensaba que ese ciclo de conversaciones sería inútil e inconveniente. Los dirigentes de la MUD tuvieron el coraje para plantarse ante ambos bandos, corrigieron los entuertos cometidos en 2016 e iniciaron una etapa de negociaciones, que no finalizó con un acuerdo entre las partes porque el gobierno pretendía violar la Lopre con el beneplácito de la MUD. Si esta instancia hubiese suscrito el acuerdo presentado por el gobierno, firmado solo por Maduro con el apoyo de Rodríguez Zapatero, habría incurrido en un fallo incalificable ante el país y la comunidad internacional que ha respaldado la recuperación de la democracia en Venezuela.

 

El régimen no se conformó con ignorar la Lopre y marginar los sanos consejos de los cancilleres amigos del propio gobierno. Además, fue a la caza de los partidos opositores. Inhabilitó a la MUD, cuya tarjeta ha sido la más votada en la historia nacional, y se cargó a Voluntad Popular y a Primero Justicia. Todos estos atropellos, en medio de los encuentros caribeños.

 

Los excesos fueron cometidos, no por un gobierno popular y exitoso, sino por uno que ha provocado la crisis más dramática en la historia nacional y el más aislado y desprestigiado del que se tenga memoria.

 

Ante el aquelarre dirigido por el eje La Habana-Caracas, con la complicidad de Rodríguez Zapatero, había que demostrar coherencia y cohesión interna. Si Maduro, con el exclusivo propósito de engraparse a Miraflores, quería organizar unas elecciones a destiempo y violando reglas democráticas básicas, para imponer su incontenible voracidad por el poder, había que mantener las demandas con las que se había llegado a Dominicana, y que constituyeron la base de los argumentos con los que se encaró a los extremistas de la oposición y de la opinión pública, y se justificó la presencia en la mesa de negociaciones. Haber complacido al gobierno yendo a unos comicios diseñados a la medida de Maduro, habría erosionado aún más la frágil credibilidad en los líderes opositores, y habría confundido a la comunidad internacional que le demanda al régimen el regreso a la constitucionalidad y lo presiona para que ceda.

 

El error de Falcón va acompañado de deslealtad con la dirigencia opositora, que ha sido perseguida, sancionada y excluida por el gobierno. Me refiero al acoso permanente a la MUD, en cuanto plataforma unitaria, y a Voluntad Popular y PJ, organizaciones integrantes del bloque opositor.

 

Invocar la posibilidad real del triunfo ante Maduro, me parece un argumento con una falla estructural evidente. ¿Cómo es posible derrotar un régimen que ha diseñado un proceso electoral a su medida, si el aspirante comienza desprendiéndose de su fuente original de apoyo, la MUD? La oposición fracturada jamás derrotará al jefe de Somos Venezuela. Falcón olvidó la célebre conseja de Maquiavelo: divide y reinarás. Decir que Maduro es impopular, que por esa razón es derrotable y que, en consecuencia, se inscribió en el CNE, también es un razonamiento falaz. Los dictadores no suelen ser muy populares, menos los ineptos y corruptos. Y, aunque se les puede derrotar electoralmente, esas victorias se construyen sobre sólidas plataformas programáticas y organizativas surgidas del consenso o de amplios acuerdos, hilvanados con tesón por sus adversarios. Este no es el caso.

 

En su discurso de inscripción en el CNE, Falcón asomó la posibilidad de retirarse si el órgano electoral no ajustaba las condiciones electorales a la Ley del Sufragio. Tendrá la oportunidad de enmendar su error y participar en la nueva estrategia que se diseñe para luchar contra el régimen. Veremos.
@trinomarquezc

 

 

 

Elecciones: con esas condiciones no – Trino Márquez Cegarra

Numerosas personalidades, instituciones y organizaciones nacionales e internacionales han denunciado que son inaceptables las condiciones fijadas por el gobierno -y su secretaría de asuntos electorales, el CNE-, para las elecciones presidenciales del 22 de abril. En el plano nacional: la Conferencia Episcopal, la Asociación de Rectores, el Observatorio Electoral Venezolano, son solo algunas de las numerosas agrupaciones que han manifestado su desacuerdo. En el ámbito internacional: el Grupo de Lima, la Unión Europea, el gobierno de Canadá, usualmente tan discreto en materia de asuntos exteriores, han señalado su disconformidad. Jorge Roig, miembro del equipo de asesores que apoyó a los negociadores en República Dominicana, también ha evidenciado su descontento. Parlamentos y jefes de Estado de naciones democráticas de todo el planeta, se han mostrado en contra de esa elección apresurada, convocada de forma unilateral e inconsulta.

 

Como al régimen le han parecido insuficientes los abusos electorales cometidos en los últimos procesos electorales, además ha agredido de forma sistemática a los integrantes de la MUD, hasta arrinconarlos y vejarlos. En plena ronda de conversaciones en Santo Domingo, invalidó la tarjeta de la MUD, proscribió a Voluntad Popular y a Primero Justicia -cuya máxima autoridad, Julio Borges, era el jefe de la delegación negociadora por el lado opositor. Mantiene inhabilitados o presos a Henrique Capriles y a Leopoldo López, dos figuras opositoras claves. Para aumentar la provocación, el CNE aprobó en horas el partido de Maduro, Somos Venezuela, con el cual pretende sepultar el poder que detenta Diosdado Cabello en el Psuv. Todo el cuadro ha sido diseñado para realizar unos comicios a la medida del propósito de Maduro: abrocharse al poder.

 

De este cuadro tan negativo para la oposición han tomado nota los presidentes y parlamentos de países democráticos, incluso de aquellos en donde los procesos políticos transcurren en medio de tensiones muy fuertes, pero se respeta a la oposición y se aceptan las decisiones de los órganos de representación popular. El presidente peruano Pedro Pablo Kuczynski, uno de los más severos adversarios de Maduro, hace pocos meses estuvo a punto de ser ajuiciado y destituido por un ala del fujimorismo. El Congreso falló a favor del Presidente, y PPK continuó en la primera magistratura.

 

La intención de participar en los comicios de abril no debe obviar las condiciones tan adversas que el gobierno pretende imponer. El liderazgo democrático no puede ignorar que el aparato gubernamental y el Psuv, se han convertido en una poderosa maquinaria diseñada para escamotear la voluntad popular, chantajear al elector y manipular los resultados, sin que exista la menor posibilidad de demostrar los delitos electorales cometidos por el oficialismo, mientras a los adversarios se les inventan infracciones no contempladas en las leyes electorales. El caso de los diputados de Amazonas es apenas uno de los numerosos fraudes perpetrados por el oficialismo.

 

Acudir a la cita electoral de abril como si no fuese importante la vigilancia internacional y no existiese la base de datos proporcionada por el carnet de la patria, los clap, los puntos rojos, el voto asistido, las trabas para que se inscriban los electores del exterior y los nuevos votantes, las migraciones arbitrarias desde los grandes centros de votación hacia los pequeños, donde es más fácil extorsionar el elector de bajos recursos y más dependiente de los subsidios del gobierno, no solo constituye un signo de ingenuidad, sino una clara señal de ignorancia. Ese esquema global tan perverso no puede corregirse con el simple cambio de Tibisay Lucena, símbolo de los abusos del régimen. Resulta fundamental modificar al menos los aspectos más perversos de ese diabólico andamiaje.

 

A estas alturas, ya no es suficiente contar con un candidato de unidad, un programa de gobierno y una estructura organizativa bien engranada para ganarle a un gobierno, ciertamente impopular y nefasto, pero que ha transformado las elecciones en una forma eficaz de prostituir la democracia y el voto. La ingenuidad y la ignorancia son dos defectos inadmisibles en política, especialmente dañinos cuando el adversario carece de todo escrúpulo.

 

Lo correcto es, como plantean algunos dirigentes y organizaciones civiles, luchar porque las elecciones presidenciales se efectúen en 2018 dentro de los parámetros establecidos en la Ley del Sufragio: equidad, transparencia y justicia. El acoso de la comunidad internacional tiene asustado al gobierno. Maduro sabe que el mundo se le vendrá encima, y con razón. A los abusadores nadie los quiere.

En esta fase de la resistencia, exijamos que las condiciones para votar mejoren. La comunidad internacional es una aliada muy poderosa. Hay que aprovecharla.

@trinomarquezc

 

Presidenciales: provocación y desafío – Trino Márquez

Hay que comenzar señalando que la convocatoria unilateral e inconsulta a los comicios presidenciales por parte de la asamblea constituyente es ilegal. Ese cuerpo se arrogó competencias exclusivas del Poder Electoral, único órgano facultado por la Constitución -artículo 293- para llamar a elecciones. Esta limitación legal la conocen Nicolás Maduro, Delcy Rodríguez y Diosdado Cabello. ¿Por qué, entonces, cometen esa arbitrariedad?

 

Lo hacen con el vano propósito de reafirmar la autoridad de la cuestionada asamblea, dinamitar las negociaciones que venían teniendo lugar en República Dominicana, y desafiar la comunidad internacional, que desde hace años acompaña a la oposición en su demanda por elecciones libres y transparentes, la defensa de los derechos humanos, la apertura de un canal humanitario, la liberación de los presos políticos y el levantamiento de las inhabilitaciones.

 

La agenda de Santo Domingo incluye esos temas. El más importante se relaciona con la fijación del cronograma electoral para la escogencia del Presidente de la República y la definición de las condiciones en las cuales debería transcurrir el proceso. Son ampliamente conocidos los enormes abusos cometidos por el régimen en cada cita electoral. Se pudo conocer que en la isla antillana se habían logrado algunos preacuerdos promovidos por los cancilleres, con el propósito de obtener algunas mejoras en las condiciones electorales. Maduro y sus colegas ignoraron esas proposiciones, luego de haberlas acogido favorablemente, y se lanzaron con una fecha que no había sido acordada en ninguna instancia de discusión. La propuesta de la constituyente consiste en realizar los nuevos comicios en peores condiciones a las que existían antes de que comenzara la ronda de conversaciones. Se burlaron de los cancilleres y de los negociadores venezolanos.

 

La iniciativa constituye una reacción premeditada a las sanciones adoptadas por la Unión Europea contra los funcionarios y dirigentes gubernamentales. El régimen decidió encarar la presión latinoamericana y mundial. Es Maduro solo contra el mundo. Los grupos extremistas del Psuv, entre los cuales se encuentra el propio mandatario, decidieron doblar la apuesta. Optaron por enfrentar la opinión pública internacional y restarles valor a las penas aplicadas. Se trata de un desafío. La reacción internacional ha sido categórica. El Grupo de Lima, la OEA, los Estados Unidos han condenado sin atenuantes el llamado de la constituyente. Vendrán nuevos y más severos castigos. Los intransigentes maduristas tendrán que entender, de por las buenas o por las malas, que las dictaduras, aunque tengan un tinte electoralista, no son bien vistas en el mundo actual.

 

Con la medida de convocar los comicios presidenciales el régimen también intenta distraer un poco la atención sobre la grave crisis económica y social que sacude a la nación, y al impacto producido por la masacre de El Junquito. El exterminio de Óscar Pérez y sus acompañantes convirtió al régimen de Maduro en el blanco de ataque de todo el mundo democrático. La condena ha sido universal. El anuncio de las elecciones no ha disminuido la intensidad de las críticas, pero sí su perfil. Los ataques no son ahora por “carnicero”, como lo llamó Der Spiegel, la influyente revista alemana, sino por autócrata. La hiperinflación, la escasez y el desabastecimiento pasarán a un segundo plano por algunos días, mientras se atenúa el impacto de la noticia.

 

Con la medida de convocar los comicios presidenciales el régimen también intenta distraer un poco la atención sobre la grave crisis económica y social que sacude a la nación, y al impacto producido por la masacre de El Junquito. El exterminio de Óscar Pérez y sus acompañantes convirtió al régimen de Maduro en el blanco de ataque de todo el mundo democrático. La condena ha sido universal. El anuncio de las elecciones no ha disminuido la intensidad de las críticas, pero sí su perfil. Los ataques no son ahora por “carnicero”, como lo llamó Der Spiegel, la influyente revista alemana, sino por autócrata. La hiperinflación, la escasez y el desabastecimiento pasarán a un segundo plano por algunos días, mientras se atenúa el impacto de la noticia. La pregunta clave es cómo reaccionar racionalmente frente a la provocación deliberada urdida por Maduro. Ya conocemos cuán dura ha sido la reacción en el plano internacional. Este es un punto de referencia fundamental. Sin embargo, conviene considerar el siguiente dato: la asamblea nacional constituyente también ha sido cuestionada por esos mismos organismos, pero allí permanece. El contexto internacional es importante, pero no puede convertirse en el único criterio para evaluar lo que la oposición debe hacer.

 

 

El respaldo de la comunidad internacional, especialmente de los países acompañantes del diálogo, debe ser utilizado por la oposición para tratar de lograr que se difiera la fecha de los comicios, se establezca un calendario comúnmente acordado y conseguir mejores condiciones, con presencia internacional, como hubo en el pasado. Dada la condición de aislamiento y debilidad financiera del régimen, esas conquistas pueden alcanzarse.

 

Lo peor que podría sucederle a la oposición es que se divida. Si se fracciona no podrá obtener el triunfo, en el caso de que un grueso sector decida acudir a los comicios con las condiciones fijadas por el régimen; ni podrá capitalizar la abstención, en el caso de que un ala extensa opte por inhibirse. La unidad férrea es la única garantía de hacerle pagar al gobierno su arrogancia e irresponsabilidad.

 
Las respuestas destempladas conducirán a una inevitable derrota. Estamos en presencia de una provocación calculada, ante la cual hay que actuar con frialdad. El gobierno tomó un camino peligroso que consiste en desafiar la comunidad internacional en medio de un cuadro interno y global crítico. El reto es cómo aprovechar semejante temeridad.

 
@trinomarquezc

 

Asesinato en el Junquito – Trino Márquez

Contra Óscar Pérez el régimen cometió un asesinato. Violó el derecho humano fundamental: el derecho a la vida La responsabilidad básica del crimen la asumió Nicolás Maduro, con el fin de quitarles el protagonismo de la operación a Diosdado Cabello y a Freddy Bernal, quienes al comenzar a circular las primeras informaciones de lo que ocurría en El Junquito, se mostraron como los artífices del ataque. De nuevo Maduro pone a Cabello en el lugar subordinado donde quiere mantenerlo.

 

Contra Óscar Pérez el régimen cometió un asesinato. Violó el derecho humano fundamental: el derecho a la vida La responsabilidad básica del crimen la asumió Nicolás Maduro, con el fin de quitarles el protagonismo de la operación a Diosdado Cabello y a Freddy Bernal, quienes al comenzar a circular las primeras informaciones de lo que ocurría en El Junquito, se mostraron como los artífices del ataque. De nuevo Maduro pone a Cabello en el lugar subordinado donde quiere mantenerlo.

 

La reacción del gobierno fue confusa al comienzo y cínica luego. Al principio parecía que no se hubiese enterado de la existencia  de internet, de los teléfonos inteligentes y de las distintas redes que han convertido a los usuarios en reporteros y protagonistas de la noticia. Pérez fue describiendo a lo largo del asedio cómo la policía los atacaba, sin tomar en cuenta los llamados del grupo para deponer las armas y entregarse.

 

Las primeras versiones del gobierno apuntaron a señalar que Pérez se había negado a negociar abriendo fuego contra los agentes que le habían propuesto rendirse. Cuando la patraña se hizo insostenible debido a la amplia difusión alcanzada por los videos grabados por Pérez, optaron por adoptar una estrategia más agresiva. Los voceros del régimen pasaron a hablar de la “célula terrorista” descubierta y desmantelada por la revolución en defensa de las legítimas instituciones de la República. Más tarde, como había que implicar a la MUD de cualquier manera, Néstor Reverol señaló que la ubicación del grupo había salido de una delación del equipo negociador que asiste a Dominicana. Calumniador y desvergonzado, el hombre. Ni siquiera tuvo el gesto de darles los créditos a los cuerpos de inteligencia del Estado.

 

Maduro, repito, asumió la responsabilidad de haber ordenado la matanza. El heredero de Hugo  Chávez decidió aplicar la pena de muerte aunque la aventura de Óscar Pérez se encontraba a años luz del delito perpetrado por los conjurados del 4-F, cuyo jefe más visible fue el mentor del actual Presidente. La democracia se comportó frente a los conjurados de aquella fecha con una benevolencia que hoy luce ingenua. A los alzados se les respetaron todos sus derechos y se le agregaron otros no contemplados en ningún código, a pesar de haber provocado la muerte varias centenas de jóvenes soldados, quienes siguieron las órdenes de sus irresponsables comandantes. En cambio a Pérez y sus acompañantes se les masacró sin contemplaciones de ningún género. La Constitución, tan maltratada por sus redactores, fue de nuevo violada, esta vez acompañada de sangre.  Maduro, el responsable, pretende enjuiciar a los obispos de Barquisimeto y San Felipe, quienes con sus homilías del fin de semana pasado no hirieron a nadie, solo lastimaron la sensible piel del gobernante. ¡Qué desproporción!

 

Al sitio donde estaba ejecutándose la labor de exterminio no dejaron entrar ningún periodista, ni se encontraba presente ningún fiscal del Ministerio Público o de la Defensoría del Pueblo, pero sí se hallaban grupos civiles paramilitares. Al parecer el Fiscal y el Defensor tenían algo más importante que hacer ese día, por eso se desentendieron de resguardar la vida de unos venezolanos sitiados y condenados a muerte por los organismos de seguridad. Tarek William, por cierto, se ufana de ser uno de los redactores del extenso capítulo de la Carta Magna dedicado a la protección de los derechos humanos. Parece que su sometimiento total a los designios de Maduro le hizo perder la memoria, y la lengua, porque hasta ahora no ha dicho ni pío sobre el acribillamiento. El colectivo “Tres raíces”, cuyo jefe era Henker Vásquez, actuó en coordinación con los cuerpos policiales. Esta acción se encuentra totalmente fuera de la ley. El uso de la violencia y las armas está exclusivamente reservado a los órganos competentes del Estado. El operativo mostró la asociación entre grupos irregulares civiles y policías. Ya no se saben dónde están las fronteras entre unos y otros. Esta es una de las características  de los Estados forajidos. El silencio cómplice de la FAN es escandaloso.

 

El crimen de El Junquito forma una pieza más del expediente que se le levanta a Maduro. Su costo político puede ser elevado. En el plano internacional, la condena ha sido unánime. Hasta los defensores del régimen han tenido la decencia de guardar un discreto silencio. Human Rights Watch y la Unión Europea lo repudiaron de forma terminante. Ahora, cuando el régimen busca auxilio financiero internacional y se desarrolla el ciclo de negociaciones en República Dominicana, esa operación de exterminio alertó de nuevo a una comunidad que proscribe cada vez más a Maduro.

 

El mandatario con su decisión le envió un mensaje claro a toda la oposición: será aplastada si se opone a la hegemonía madurista. En contrapartida, sin proponérselo, sentó las bases de un mito. Óscar Pérez, a pesar de haberse equivocado en sus métodos, se convertirá en un símbolo de valentía y resistencia. Y a los valientes, con un programa y una estrategia, resulta duro vencer. @trinomarquezc

Vandalismo de Estado – Trino Márquez

El terrorismo de Estado aplicado por el régimen durante años, desde hace cierto tiempo se combina con el vandalismo de Estado, novedosa fórmula aplicada para “empoderar” al pueblo llevándolo al pantanoso  terreno del delito. El asalto a los supermercados constituye una pieza más de ese mecano, cuya composición final será, si se les deja, la demolición material y moral del país. Ya no es posible pensar que los saqueos son obra solamente de gentes acorraladas por el hambre. Detrás de estas expresiones de desesperación está un gobierno que quiere devastar al país, para que todo el mundo pase a depender de los favores y privilegios que el gobierno quiera conceder a través de los Clap y el Carné de la Patria.

El gobierno intenta ocultar sus graves y persistentes errores económicos responsabilizando de la hiperinflación a los dueños de los supermercados. Esos empresarios son también víctimas de un régimen que destruyó la agricultura, la industria y la agroindustria, con su política de controles absurdos, confiscaciones, expropiaciones y estatizaciones. Además, debido a que despilfarró la inmensa riqueza petrolera en regalos a países como Cuba y Nicaragua, y contrajo deudas millonarias y sin control de ningún tipo con China, ahora no cuenta con divisas para importar en los volúmenes que Venezuela necesita para su normal funcionamiento. La verdad es que el país carece de insumos, materias primas y maquinarias para impulsar la producción y abastecer la demanda interna. Tampoco posee dólares para importar. El socialismo del siglo XXI fracasó de forma estruendosa y el país sufre las consecuencias de ese descalabro.

Mientras el gobierno siga pensando que la raíz de la inflación se ubica en el acaparamiento y la especulación, y no en la falta de producción interna por el aniquilamiento de la economía nacional, los problemas se mantendrán y profundizarán. Mientras el principal consejero económico del régimen sea un dinosauro como Alfredo Serrano Mancilla, los problemas se agudizarán. Ese señor, que dice ser economista, es uno de los personajes más nefastos que ha pasado por estas tierras. Su ignorancia y pedantería causan ruina.

La respuesta de la gente durante estos episodios fue lamentable, aunque comprensible. El régimen a lo largo de dos décadas ha clientelizado a un inmenso sector de la población. Esta forma brutal de populismo y demagogia ha deteriorado la fibra moral de numerosos venezolanos. En la actitud de la gente vemos el fracaso del sistema educativo socialista y del intento por construir el “hombre nuevo” y el reino de la felicidad prometidos en el Primer Plan Socialista (2007-201) y en el Plan de la Patria (2013-2019).

Resulta deplorable ver la eclosión de grupos empobrecidos violentos, que luchan por la sobrevivencia.  Sin embargo, no hay que ser duro con la gente que se mueve impulsada por instintos y pulsiones atávicas, que la llevan a saquear y aprovecharse de bienes que no les pertenecen. Contra quien hay que cargar la mano es contra el régimen, conducido por un grupo de dirigentes sin escrúpulos, de una ignorancia supina y de un nivel de maldad pocas veces visto en la historia nacional. Es a esos destructores a quienes hay que condenar sin atenuantes. Representan lo peor del populismo autoritario latinoamericano. Desprecian la propiedad privada y la libre iniciativa con el único fin de mantener sometida a la gente más humilde.

 

No tengo dudas de que esas acciones traerán mayor inflación, mayor escasez y ruina para la población. En el mundo globalizado de hoy, la seguridad jurídica constituye uno de los criterios fundamentales a partir de los cuales una corporación o un inversionista particular deciden invertir en un país. Prefieren, incluso, la seguridad jurídica sobre el volumen de ganancia. Lo que hace Nicolás Maduro todos los días es socavar la confianza en el Estado de Derecho. Los empresarios afectados por esas medidas arbitrarias e irresponsables no tienen ningún tribunal independiente donde acudir para reclamar sus derechos vulnerados.

Las decisiones del régimen debilitan aún más a una nación que requiere con urgencia que fluyan inversiones masivas para crear nuevos empleos y animar la producción interna, de modo que se satisfaga la demanda creciente. Esa política caprichosa hay que repudiarla porque en vez de resolver los graves problemas existentes, lo que hace es convertirlos en insoportables. El gobierno no se ocupa de controlar la inflación y la escases que su política producen,  sino que los fomenta. Ahora costará más abastecer los mercados con abundantes productos baratos y de buena calidad. La vida de los venezolanos será aún más difícil. El venezolano promedio tendrá que obtener el Carné de la Patria y refugiarse en los Clap. Dependerá más de las migajas que le entregue el Gobierno a través de esos instrumetos perverso. Maduro destruye a la nación para someterla a los intereses de su burocracia inepta y corrompida.

@trinomarquezc

¡Cuidado con las intervenciones extranjeras! – Trino Márquez

2018 despunta con una situación económica sin precedentes en la historia nacional. Ni siquiera las fiestas decembrinas lograron ocultar la crisis. Al contrario, la mostraron en algunas de sus facetas más agresivas y humillantes: la gente humilde salió a las calles a protestar por un pernil de cochino, por la falta de alimentos, agua, electricidad y transporte colectivo. No hubo Noche Buena, ni Año Nuevo. Estas expresiones tradicionales sonaban como una cruel ironía en un país hambriento y miserable como el que han ido construyendo con tesón y sin tregua Nicolás Maduro y sus socios. Las características más resaltantes de esa sociedad en escombros han sido descritas con precisión de cirujano por Ricardo Hausmann, el economista venezolano con mayor proyección internacional.

 
En su artículo El día D para Venezuela propone resolver los graves problemas que atraviesa el país con una solución extrema: la legítima Asamblea Nacional debe destituir a Nicolás Maduro, designar un nuevo gobierno y, en vista de las imposibilidades de darle cumplimiento a las decisiones del foro político, solicitar ante los países de la región y más allá la creación de una fuerza internacional que ayude a los factores internos a restituir el orden constitucional y permita detener la hambruna que se ha desatado, que amenaza con alcanzar la dimensiones de la que hubo en Ucrania entre 1932 y 1933, Holomodor.

 
Coincido con Hausmann en la caracterización que plantea del régimen de Maduro. Se trata de una dictadura a la que será muy difícil sacar del poder por la vía electoral porque dirige un proyecto hegemónico con pretensiones de eternizarse en Miraflores. Comparto la importancia que le asigna al apoyo internacional. No tengo la menor duda de que sin ese auxilio será imposible sacudirse la satrapía. La diferencia reside en el tipo de apoyo que debe buscarse. Considero que incurre en algunos errores apreciables.

 
Ya Maduro fue destituido por la AN en 2016, cuando el cuerpo legislativo decretó su abandono del cargo, sin que tuviese ninguna consecuencia jurídica nacional o internacional. Es altamente probable que ante una nueva destitución ocurra lo mismo.

 
Su propuesta es inviable. La decisión debería contar con la aprobación de la OEA, aunque la intervención incluya otras naciones fuera del continente. Una medida como esa requeriría una votación calificada de los dos tercios o, al menos, una sólida mayoría de los miembros de la organización. Hasta ahora no ha sido posible ni siquiera aplicar la Carta Democrática Interamericana, a pesar de todas las abiertas violaciones a los derechos humanos y a la democracia cometidas por el régimen. Sin el acuerdo de la OEA ningún país latinoamericano va a arriesgarse a participar en una expedición militar, por humanitaria y necesaria que parezca. Crearía un antecedente inconveniente para los gobiernos, siempre convencidos de que son capaces de resolver los conflictos internos sin la presencia de tropas extranjeras Dejarle la responsabilidad sólo a los Estados Unidos ahondaría la brecha entre Latinoamérica y el Norte, además de que será improbable que sin el soporte de la OEA, Trump tome la iniciativa, a pesar de las ganas que ha manifestado tenerle a Maduro.

 
Otros países de la región han pasado por coyunturas económicas, sociales y políticas más graves que la venezolana, logrando resolver sus dificultades sin intervención armada internacional. En algunos casos, tales incursiones han sido catastróficas. Bahía de Cochinos sólo logró atornillar la incipiente tiranía de Fidel Castro y le dio combustible a los comunistas por un largo rato. En Nicaragua la presencia de la Contra, también internacional, no logró solucionar la crisis, sino que la hizo más agresiva y destructiva. El problema se resolvió cuando la presión interna e internacional obligaron a los Ortega a acudir a unas elecciones supervisadas ganadas por Violeta Chamorro, eventualidad que parecía imposible dado el control militar e institucional que mantenían los cubanos y los sandinistas, quienes habían asaltado el poder por la vía de las armas. No se trata de incursiones militares como las plateadas por Hausmann, pero dado que son regímenes del mismo signo ideológico, la analogía sirve para ilustrar la eficacia de las intervenciones armadas extranjeras.

 
No hay duda de que la situación sanitaria y alimentaria venezolana es grave, sobre todo porque el colapso se produjo en un período muy breve. La gente está sorprendida y desconcertada frente a la incuria oficial, pero Venezuela no se encuentra a las puertas de una hambruna como la de Ucrania. En esa ocasión, Stalin resolvió de forma deliberada destruir a los ucranianos porque no se sometían a sus dictámenes. A los rebeldes ucranianos les bloquearon todas las posibilidades de producir y distribuir alimentos. Fue una política de exterminio, genocida. En Venezuela ha cristalizado una combinación letal de ineptitud, negligencia y corrupción, que se ha tratado de aliviar con los Clap, fórmula que únicamente funciona con cierto grado de eficacia cuando los dólares abundan, pues sus componentes son importados. Como las divisas escasean y la voracidad persiste, los Clap ya no sirven de paños calientes. En Venezuela, detener los padecimientos del pueblo pasa por un giro en las políticas económicas, que Maduro ciertamente se niega a materializar. En la Rusia de Stalin, la política era arrasar los ucranianos. En Venezuela, el objetivo consiste en mantener al pueblo en el umbral de la subsistencia para clientelizarlo y manipularlo.

 
La proposición de Ricardo Hausmann en vez de propiciar la unidad de la oposición, la acentúa; y en vez de debilitar al gobierno, le da oxígeno para seguir hablando de una oposición apátrida, proimperialista y tonterías similares. Podría desatar una discusión bizantina entre intervencionistas y nacionalistas. En el trance tan difícil que vive la oposición, se requieren iniciativas que desmineralicen las posiciones, las acerquen y limen sus perfiles más áridos. Por ejemplo, ¿qué hacer para recuperar el prestigio de la Asamblea Nacional, tan erosionado? ¿Cuáles acciones comunes podrían reunificar la oposición y fortalecerla ante la comunidad internacional? ¿Qué hacer en República Dominicana?

 
La ayuda internacional resulta imprescindible. Para potenciarla la oposición debe resolver sus contradicciones internas y aparecer unificada en torno de un programa, una organización y un líder. Estas carencias reales no las resuelve una intervención extranjera.

 
@trinomarquezc

Un gobierno sin gasolina – Trino Márquez

El símbolo más ominoso de la destrucción de Pdvsa es la falta de gasolina y gasoil en un país que, al parecer, posee las reservas probadas de crudo más grandes del mundo. El decreto de racionamiento emitido por el régimen contempla el consumo de 30 litros en algunos estados. No se sabe si esa cantidad es diaria, semanal o mensual. Como siempre, la improvisación domina el estilo de mandar, no de gobernar, que es otra cosa totalmente distinta a la practicada por esos seres, quienes lo único que saben combinar muy bien es la ineptitud gerencial con una voracidad insaciable para embolsillarse los dineros públicos.

Luego de tres lustros de haber acabado con la meritocracia y haber elaborado varios planes socialistas, el último cubre el lapso 2016-2026, la industria petrolera se encuentra en la ruina total, al igual que el resto de la nación. El gobierno de Nicolás Maduro acabó con una empresa que era símbolo nacional y mundial de eficiencia. Luego de casi dos décadas en manos de los bárbaros, no hay gasolina para el transporte público, ni para movilizar los alimentos de una región a otra, ni para distribuir las materias primas, los repuestos y los insumos que necesitan las empresas para operar con normalidad. No hay combustible para repartir las pocas medicinas que llegan de otras latitudes o se fabrican en el país. No hay gasolina ni siquiera para repartir los Clap. La escases y el desabastecimiento vistos en 2017 serán una tontería a las que se observarán en 2018.

Este caos no es circunstancial. No se debe a un evento coyuntural que podrá superarse en el corto plazo, El gobierno no tiene gasolina porque no la produce y porque el costo de convertir el crudo que se encuentra en el subsuelo en combustible es muy alto. Estamos en el peor de los mundos. El régimen carece de divisas para traer gasolina de Brasil, México o Estados Unidos; y tampoco cuenta con recursos para producir en gran escala la gasolina que se consume internamente. Esta merma se registra en un período en el cual el consumo de gasolina y combustibles en general ha descendido por la caída estrepitosa en la venta de automóviles nuevos y usados, y por la enorme cantidad de vehículos automotores que han salido de circulación por diversas razones: falta de repuestos, baterías y cauchos.

En la Pdvsa profesional, cuando los planes estratégicos eran formulados por especialistas con una sólida formación técnica y teórica, los desaguisados que hoy se observan, no ocurrían. La empresa contaba con el personal capaz de anticiparse a la demanda. Hoy, quienes se encuentran al frente del negocio son unos chapuceros que hacen gárgaras con vocablos socialistas, pero que carecen del menor conocimiento acerca de cómo se maneja una industria tan compleja y que exige un uso de capital tan intensivo. En 2017, Pdvsa tuvo tres presidentes. Ninguno de ellos jamás se destacó por sus destrezas administrativas y gerenciales. Los 150.000 trabajadores que muestra la industria en la actualidad, representan un número infinitamente mayor que los que laboran en empresas similares en el resto del mundo, y que extraen y refinan muchos más millones de barriles que la Pdvsa roja. La ineficacia es integral.

El gobierno está intentando preservar a Caracas de la crisis de la gasolina. Sabe que la capital es un polvorín que si estalla incendiará a todo la nación. Cuánto tiempo podrá mantener encapsulada y protegida a Caracas, nadie lo sabe. Ni siquiera ellos pueden vaticinarlo. Si proyectamos la incapacidad de esos señores, podemos suponer que la escasez de combustible la afectará muy pronto. Gracias a la proverbial ineptitud de los rojos, 2018 despuntará con un factor adicional para lamentarse. A las carencias globales habrá que agregar la falta de combustible porque el gobierno dejó al país sin gasolina.

@trinomarquezc

PD: pásenla lo mejor posible este Fin de Año. Luego veremos.

Crisis y compromiso – Trino Márquez

2017 cierra como el peor año en la historia nacional desde que finalizó la Guerra Federal en 1864. Por primera vez Venezuela siente en carne propia el látigo de la hiperinflación, castigo aún más doloroso porque es el único país en el mundo que padece esta enfermedad. La devaluación trituró el ingreso real. El dólar pasó de mil bolívares en enero a cien mil bolívares en diciembre. Si a esta cifra le colocamos los tres ceros que llevaba el bolívar antes de la reforma monetaria de 2007, cada dólar costaría cien millones bolívares. La hecatombe económica provocada por Maduro hay que medirla en cifras galácticas.  Por cuarto año consecutivo retrocedió el Producto Interno Bruto. Desde 2013 se ha acumulado una caída de 35% del PIB, a pesar de que hubo una significativa recuperación de los precios del crudo, que pasaron de un poco menos de 40 dólares el barril a un poco más de 50. Sin embargo, la caída de la producción petrolera impidió que ese fortalecimiento de los precios se tradujera  en un importante crecimiento del flujo de divisas. La ineptitud de los rojos venció el auge del mercado internacional.  La pobreza se multiplicó y la calidad de vida continúo su camino hacia el abismo. La situación de la salud se ha convertido en una fuente inagotable de trabajos periodísticos para algunos de los principales periódicos y cadenas de televisión en el planeta. En el plano económico y social el socialismo del siglo XXI mostró sus rasgos más destructivos. 2017 cierra como el peor año en la historia nacional desde que finalizó la Guerra Federal en 1864. Por primera vez Venezuela siente en carne propia el látigo de la hiperinflación, castigo aún más doloroso porque es el único país en el mundo que padece esta enfermedad. La devaluación trituró el ingreso real. El dólar pasó de mil bolívares en enero a cien mil bolívares en diciembre. Si a esta cifra le colocamos los tres ceros que llevaba el bolívar antes de la reforma monetaria de 2007, cada dólar costaría cien millones bolívares. La hecatombe económica provocada por Maduro hay que medirla en cifras galácticas.  Por cuarto año consecutivo retrocedió el Producto Interno Bruto. Desde 2013 se ha acumulado una caída de 35% del PIB, a pesar de que hubo una significativa recuperación de los precios del crudo, que pasaron de un poco menos de 40 dólares el barril a un poco más de 50. Sin embargo, la caída de la producción petrolera impidió que ese fortalecimiento de los precios se tradujera  en un importante crecimiento del flujo de divisas. La ineptitud de los rojos venció el auge del mercado internacional.  La pobreza se multiplicó y la calidad de vida continúo su camino hacia el abismo. La situación de la salud se ha convertido en una fuente inagotable de trabajos periodísticos para algunos de los principales periódicos y cadenas de televisión en el planeta. En el plano económico y social el socialismo del siglo XXI mostró sus rasgos más destructivos.

 

Aún en medio de este cuadro patético, el régimen se apuntó varios triunfos políticos  importantes. Logró impedir que las protestas masivas registradas entre abril y julio lo arrinconaran y destruyeran. Pudo neutralizar la gigantesca manifestación de rechazo y condena que se produjo el 16 de julio. Impuso la Constituyente y obtuvo la mayoría de las gobernaciones y alcaldías en las elecciones regionales y locales. La alianza con la cúpula militar se fortaleció. Maduro le entregó los reductos que todavía quedaban en manos de civiles. La prenda de mayor valor que le regaló fue Pdvsa. Las conversaciones en Santo Domingo no han marchado a la velocidad que el país espera, aunque la situación financiera del gobierno es crítica por las sanciones internacionales y por la debacle que desató en la industria petrolera.

 

Las victorias del oficialismo demuestran, una vez más, que el deterioro económico y el empobrecimiento de la población crean las condiciones objetivas para la caída de gobiernos ineptos y deslegitimados, pero su sustitución real solo se produce cuando ese cuadro objetivo va acompañado de una fuerza alternativa organizada capaz de capitalizar y catapultar el descontento. Si esta condición “subjetiva” no existe, la gente tiende a adaptarse a las adversidades para intentar sobrevivir. Las dictaduras comunistas diseñan y aplican métodos siniestros que las muestran como herméticas e invencibles. Aplican terrorismo de Estado. Chantajean y extorsionan. Colocan las causas de la miseria que causan en los “enemigos” del pueblo y de la revolución. Siempre la responsabilidad es de otros. En Venezuela se articula este discurso a pesar de que los comunistas vernáculos llevan casi veinte años controlando todos los hilos del poder.

 

La onda del terremoto que sacudió a Venezuela durante 2017 apenas comienza a expandirse. En los meses por venir se verán sus efectos más dañinos sin que se sepa cuándo finalizarán, ni cuán profundos serán. El gobierno de Maduro pasó a formar parte de un proyecto planetario donde intervienen Rusia, China y Cuba. Estos países velan para que la caída no sea por la vía violenta, aunque no pueden impedir que se realicen consultas electorales. En medio del caos económico, Maduro se ha fortalecido. Ha desplazado a sus rivales internos: Ramírez y Cabello. Se prepara para participar en unas elecciones que él pueda controlar. Tratará de intervenir en la selección del candidato, o los candidatos, que lo adversarán. Por esa razón mantiene cautivo a Leopoldo López e inhabilitado a Henrique Capriles. Su objetivo consistirá en competir con un adversario cómodo, que no le cause mayores problemas, ni comprometa su victoria.

 

El deber de la oposición reside en apreciar claramente los colores reales del escenario político durante el decisivo 2018. La oposición deberá asumir que si se presenta separada y confundida a los comicios presidenciales será pulverizada, no importa cuán dramático sea el sufrimiento de la gente, cuánta familias se hayan sumergido en la miseria, cuántos enfermos hayan fallecido por falta de medicamentos o cuántos niños hayan muerto por desnutrición o malnutrición. Al despuntar el nuevo año, la oposición tendrá que asumir ante el país el compromiso de resolver sus diferencias internas y preparar meticulosamente todos los detalles de la dura confrontación electoral que se avecina. El régimen irá con todos los hierros. Lo mismo tendrá que hacer la oposición. Es su obligación.

 
@trinomarquezc

A votar, contra viento y marea – Trino Márquez

El 10 de diciembre hay que ir a votar en las elecciones de alcaldes, a pesar de las reservas de algunos sectores y el rechazo abierto de quienes se oponen a asistir a los comicios, pero que no proponen ninguna alternativa factible, sino que se quedan en el plano de las denuncias testimoniales o de la queja lastimera.
El régimen diseñó una estrategia perversa con relación a los comicios. Por un lado presiona con el alicate de la amenaza, el chantaje y la extorción a los grupos que controla con los Clap, el Carné de la Patria, la Chamba Juvenil y todas las misiones con las que ha empadronado a los sectores más humildes. Con estas capas no hay contemplación. A la gente se le persigue de forma obstinada para que mantenga su lealtad con los candidatos del oficialismo. El método persecutorio e intimidante fue probado con éxito el pasado 15 de octubre. Ese día, por si acaso el procedimiento hamponil no funcionaba a cabalidad, movilizaron a los colectivos y aplicaron el Plan República como instrumento de apoyo: los soldados y oficiales sacaron de centros de votación a testigos de mesa que les resultaban incómodos o los hostigaron para que abandonaran las mesas. Para el madurismo el voto de los grupos que dominan no es optativo, sino compulsivo. O votas por los abanderados del gobierno o pierdes las migajas que la burocracia roja te concede.
La otra tenaza consiste en desestimular el sufragio opositor. El oficialismo proyecta la imagen de la inutilidad del voto. Pervierte hasta la náusea al CNE. Levanta cortinas de humo para que los ciudadanos se sientan confundidos y desesperanzados. Para que se convenzan de que las dictaduras no salen con elecciones. El gobierno alienta exprofeso a los escépticos y extremistas del campo opositor para generar dudas acerca del significado y carga explosiva del sufragio popular.
Las dos estrategias le han funcionado. El 15-0 lograron reducir sensiblemente la abstención de las capas más pobres de la población, de esas que necesitan con urgencia la ayuda del gobierno. En estas parcelas la abstención disminuyó sensiblemente con relación a los comicios de diciembre de 2015. También lograron convencer a importantes franjas de la clase media descontenta con los dirigentes de la MUD –con la eficaz ayuda de los abstencionistas del lado opositor- de que no concurrieran a las urnas electorales. El resultado fue calamitoso para la democracia. La gobernación del estado Miranda, por ejemplo, se perdió porque el ausentismo en municipios tradicionalmente dominados por la oposición –Chacao, Baruta, El Hatillo y Sucre- fue muy superior al promedio nacional.
El mismo ardid -coacción y desestimulo- ha sido instrumentado para los comicios del próximo 10-D. Toda la maquinaria del Estado madurista se puso en marcha para distorsionar lo que tendría que ser una jornada de reafirmación del poder municipal y de la democracia.
La única forma de desmontar la treta madurista consiste en asistir de forma masiva a las urnas electorales. Las elecciones representan escenarios útiles para contrastar proyectos de gobierno y desenmascarar modelos hegemónicos. La abstención y la indiferencia impiden que la democracia avance y se fortalezca. Ninguna dictadura ha sido estremecida por la abstención. Asumir las elecciones como un espacio para la resistencia y el combate siempre resulta la mejor opción.
Escoja al candidato de su preferencia y vaya, contra viento y marea, con ánimo de cambio y de triunfo a depositar su papeleta.
@trinomarquezc

Realidad: la opositora más tenaz – Trino Márquez

El régimen ha cometido todos los abusos y atropellos que ha querido. Logró neutralizar la Asamblea Nacional, impidió el referendo revocatorio en 2016, impuso la asamblea constituyente de forma fraudulenta y obtuvo una victoria cuestionada, por tramposa, el 15 de octubre. Además, fusionó el Estado con el Gobierno, y a estos dos órganos con el Psuv. Desaparecieron todas las líneas que deben deslindar las fronteras entre, por ejemplo, el TSJ, el CNE y el Psuv. El CNE ordenó repetir las elecciones en el estado Zulia, el más poblado del país, luego del triunfo de Juan Pablo Guanipa, pero no se ha ocupado de ordenar la repetición de los comicios en Amazonas después de que se anuló, hace casi tres años, la escogencia de los diputados  del ese pobre y deshabitado estado. Las instrucciones para que se cometan esos abusos han salido de Miraflores, donde pareciera sesionar la dirección nacional del partido de gobierno.  Esa unidad indisoluble transformó al Psuv,  con el respaldo de las Fuerzas Armadas, en una poderosa máquina de manipulación y extorsión del voto popular. El régimen ha cometido todos los abusos y atropellos que ha querido. Logró neutralizar la Asamblea Nacional, impidió el referendo revocatorio en 2016, impuso la asamblea constituyente de forma fraudulenta y obtuvo una victoria cuestionada, por tramposa, el 15 de octubre. Además, fusionó el Estado con el Gobierno, y a estos dos órganos con el Psuv. Desaparecieron todas las líneas que deben deslindar las fronteras entre, por ejemplo, el TSJ, el CNE y el Psuv.

 

El CNE ordenó repetir las elecciones en el estado Zulia, el más poblado del país, luego del triunfo de Juan Pablo Guanipa, pero no se ha ocupado de ordenar la repetición de los comicios en Amazonas después de que se anuló, hace casi tres años, la escogencia de los diputados  del ese pobre y deshabitado estado. Las instrucciones para que se cometan esos abusos han salido de Miraflores, donde pareciera sesionar la dirección nacional del partido de gobierno.  Esa unidad indisoluble transformó al Psuv,  con el respaldo de las Fuerzas Armadas, en una poderosa máquina de manipulación y extorsión del voto popular.  El control de los órganos del Estado y del Gobierno, sin embargo, no le ha permitido a Nicolás Maduro someter la realidad económica y social, ni ha mejorado la imagen internacional del régimen. Después de los comicios del 15-O se desató la hiperinflación, fenómeno nunca antes visto en Venezuela. El incremento de precios en octubre fue superior a 50%.  La devaluación del bolívar frente al dólar en el mercado paralelo a partir de ese día ha sido superior a 60%. Esta erosión de la moneda nacional ante la divisa norteamericana arrastró toda la economía. Junto a la espiral inflacionaria tenemos la tremenda escasez y desabastecimiento de productos de primera necesidad.La falta de medicamentos se ha agudizado. La muerte de Adrián Guacarán se levanta como como símbolo de la desidia y corrupción que campea en el sector salud. La destitución del director del Seguro Social, Carlos Rotondaro,  no hace sino corroborar las sospechas de que alrededor de los medicamentos se constituyó una mafia enriquecida sobre los cadáveres de los venezolanos que han fallecido por la incompetencia y voracidad de unos personajes desnaturalizados.La gigantesca deuda externa, la mora en la cancelación de los intereses y las probabilidades de que se caiga en cesación de pagos, default, ha puesto en evidencia la bancarrota de un gobierno que le ordena al Banco Central emitir todo el papel moneda que se le antoja a Maduro para financiar sus extravagancias con dinero inorgánico, pero que no puede hacer lo mismo para imprimir dólares con los cuales honrar los compromisos internacionales, que de forma alegre e insensata contrajo el Ejecutivo con numerosos organismos financieros. Al gobierno nacional ninguna entidad seria quiere entregarle dinero por la fama de maula que merecidamente se ha ganado. El conflicto que mantiene con la Asamblea Nacional y la vigencia del decreto de emergencia económica por casi tres años, ha agravado la debilidad del Ejecutivo para llegar a acuerdos con los prestamistas internacionales. Este cuadro crítico se agrava por la caída de la  producción petrolera.  En la actualidad el gobierno carece de divisas para financiar las importaciones en todos los rubros: insumos y materias primas para la industria, repuestos y maquinarias, bienes de capital, medicinas. La incidencia de estos déficits sobre la producción de alimentos es crucial. La escasez y la inflación en los meses venideros serán aún mayores.La realidad se le impuso al régimen con la misma inflexibilidad que actúa la fuerza de la gravedad en el campo de la física. El deterioro de la calidad de vida de los venezolanos continuará agudizándose. Aquí sí es verdad que hay una tendencia irreversible. Mientras no se corrijan las políticas que han causado este descalabro, la descomposición seguirá su curso incontenible.

 

Maduro no da ni la menor señal de querer rectificar. Al contrario, manifiesta el deseo de seguir por el despeñadero. El último disparate fue la Ley de Precios Acordados, aprobada por la asamblea constituyente. Ninguno de los adefesios anteriores ha servido para convencerlo de que los controles representan el peor remedio para curar la inflación y la escasez.En medio de este cuadro tan negativo, tendría que aparecer la dirección opositora con un programa de cambios creíbles y viables. La realidad se ha erigido en la más implacable fiscal acusadora de la incuria gubernamental. Es su más tenaz rival. Ahora falta que resurja la vanguardia organizada que canalice el descontento, aproveche la debilidad del gobierno y propicie las transformaciones que nos rescaten del abismo en el que nos hundió la estulticia roja.

@trinomarquezc

Dialogar por Venezuela – Trino Márquez

 

Dialogar por Venezuela

Algunos sectores radicalizados de la oposición -especialmente varios de los que se encuentran en el exterior, para más señas en Florida, tecleando con furia y odio el teclado de sus computadores- han celebrado con júbilo sádico, diría yo, que haya abortado el dialogo previsto para realizarse en Santo Domingo, y que los eventuales acuerdos entre la oposición y el gobierno hayan caído en un limbo, del cual difícilmente saldrán en el corto plazo.

         De este fracaso no hay nada que celebrar y sí mucho que lamentar, pues los más perjudicados por el naufragio de las conversaciones son los pobres y la clase media, arruinada y decadente, luego de haber sido la más sólida y amplia, en términos relativos, del continente.  Mientras el gobierno y la oposición no se sienten a discutir sobre la grave crisis nacional y traten de buscar una salida concertada al descalabro global, la situación de los grupos más vulnerables seguirá deteriorándose a un ritmo frenético

         Obtener condiciones electorales que garanticen la equidad de los factores participantes en los procesos comiciales, atenuar el descalabro de la salud y retornar a un mínimo equilibrio institucional que les permita a los poderes públicos actuar dentro de la atmósfera de respeto y cooperación que manda la Carta del 99, pasa porque se sienten a debatir los líderes del régimen y los dirigentes opositores. En ese encuentro ninguno de los dos bandos logrará aplastar al otro, y ninguno renunciará a que se le acepte como fuerza real.

En el fracaso del diálogo, la responsabilidad del régimen es esencial. Son Nicolás Maduro y sus colaboradores quienes poseen las palancas para remover los obstáculos. Son ellos quienes tratan de perpetuarse en el poder a costa de la destrucción de la economía nacional, la demolición de las  organizaciones opositoras y el secuestro de la democracia. De su comportamiento autoritario e incluso pandillero ya  no queda ninguna duda. La organización Human Right Watch dijo hace pocos días que a la democracia venezolana ya no le queda ni la fachada. Tiene razón. La democracia fue devastada por un tsunami autoritario que se gestó hace casi dos décadas y que ha seguido una trayectoria inexorable. Este dato empírico puede constatarse simplemente con un rápido recorrido por el panorama político nacional: presos políticos, líderes nacionales inhabilitados, diputados y gobernadores electos defenestrados, alcaldes perseguidos y apresados, Asamblea Nacional ignorada, control de los medios de comunicación, terrorismo de Estado, colectivos utilizados para amenazar y  coaccionar, uso recursos públicos de forma discrecional para favorecer al oficialismo.  El madurismo exhibe todos los rasgos de una dictadura.

Ahora bien, ¿esas características niegan la conveniencia de negociar con los verdugos? Para nada. Al contrario, hacen más necesario y urgente el encuentro, pues la permanencia de los felones en el gobierno asegura la destrucción del país, el aumento de la miseria y la extinción total de la democracia. No es cierto que la comunidad internacional desapruebe que -en un momento en el cual el gobierno recibe presiones de múltiples frentes, y se encuentra más aislado y desprestigiado que nunca- la oposición acuda a una mesa de negociaciones. La comunidad internacional está suficientemente informada acerca de lo ocurrido en los países de Centro América, donde las fuerzas en pugna tuvieron que ir a negociar en Contadora y Esquipulas después de que los enfrentamientos violentos durante años habían provocado centenas de miles de muertos. La Unión Europea, los países agrupados en la OEA y todas las naciones que han manifestado preocupación por lo que sucede en Venezuela, aspiran a que los acuerdos se produzcan antes de que se imponga la brutal lógica de la violencia y el país siga rodando por la empinada cuesta de la miseria, la inseguridad personal, la pulverización de la economía y el deterioro de los servicios públicos y la aniquilación de las libertades.

En nombre de los millones de venezolanos que han sido lanzados a la más extrema pobreza, al desempleo y a vivir de la migajas que les da el régimen, los dirigentes opositores están obligados a demandar que el gobierno acceda a dialogar. En ese encuentro con el adversario no hay que exigir que Maduro renuncie ya o demandar un gobierno de transición inmediato. Esos objetivos están fuera del rango de posibilidades reales de una oposición que no pudo triunfar el 15 de octubre y que ahora se encuentra desconcertada y dividida. Hay que demandar, como se ha planteado, que las elecciones presidenciales del año entrante tengan lugar ajustadas a las normas que plantea la Constitución y la Ley Electoral, que se habilite el canal humanitario y se respete la Asamblea Nacional. Para alcanzar esas metas se cuenta fuerza interna y respaldo internacional. El gobierno necesita una puerta de salida. Las negociaciones pueden abrirla. Seria dialogar por Venezuela.

 Trino Márquez @trinomarquezc

Maduro blindado – Trino Márquez

La debacle producida en la MUD por los inesperados y sorprendentes resultados de la votación del 15-0, han creado la sensación de que Nicolás Maduro se atornilló al poder y que permanecerá por tiempo indefinido en Miraflores. La falta de un análisis político integral por parte de los líderes opositores acerca de lo ocurrido ese día y posteriormente, y la ausencia de una propuesta estratégica global han contribuido a proyectar esa imagen fatalista. Bien examinada la victoria coyuntural obtenida por el régimen, se trata de un triunfo basado en el control de las instituciones del Estado -especialmente del CNE y de las Fuerzas Armadas, responsables del Plan República- y en la transformación del Psuv en una maquinaria que, fusionada con el gobierno, opera de forma implacable para extorsionar a los votantes de los sectores populares e imponer el voto de forma compulsiva.

 

La victoria de Maduro no fue producto del éxito de un líder eficiente con un carisma arrollador, que imanta a sus electores conduciéndolos por caminos insospechados, sino el resultado de una vasta operación fraudulenta que coaccionó y humilló a la inmensa mayoría de sus votantes. Quienes sufragaron por los candidatos del hombre de múltiples nacionalidades, no lo hicieron convencidos de que Venezuela será mejor con esos gobernadores, que la descentralización volverá a ser el sueño que una vez fue y que los servicios regionales funcionarán de manera eficaz. Un sector mayoritario de ese grupo fue a las urnas a depositar las papeletas porque sabía que el responsable local del Psuv tenía la misión de establecer quiénes habían votado por el ‘compañero de partido’ y, por lo tanto, quiénes seguirían recibiendo –cada tres meses- la bolsa del clap, la pensión del Seguro Social o permanecería habitando en un apartamento de la Misión Vivienda. Dejado a su libre albedrío, ese ciudadano muy probablemente habría expresado su rechazo al incompetente y corrupto gobierno de Maduro. En un ambiente de transparencia y equidad, se habría expresado ese 80% de venezolanos que manifiestan estar en desacuerdo con la gestión de un gobierno que derrochó la mayor bonanza petrolera nacional, empobreció a la nación y contrajo una deuda internacional astronómica. No habría habido inconsistencia entre los datos arrojados por las encuetas y los expulsados por las máquinas de votación. Pero, los procesos electorales en las dictaduras no obedecen a criterios legales, ni equilibrados, sino a correlaciones de fuerzas reales. El déspota impone sus condiciones, y a sus adversarios les toca prepararse con disciplina prusiana para encarar los desequilibrios. Los procesos electorales siempre representan escenarios de confrontación. En los regímenes autoritarios este rasgo se potencia.

 

Maduro el 15-O triunfó, pero no salió blindado. Sus debilidades son enormes y en muchos flancos. La crisis económica sigue a ritmo de vértigo. El país entró en la fase de hiperinflación. El único en el continente, luego de veinticinco años de la región haber superado ese morbo. La inflación, conviene recordarlo, acabó con los gobiernos de Argentina, Brasil, Bolivia, Perú y Uruguay, en sus respectivos momentos. El nivel de ingobernabilidad que el proceso inflacionario desató, obligó a los gobernantes de turno a negociar con los opositores para buscar fórmulas de transición, o provocó golpes de Estado que, a la postre, condujeron a convocar elecciones para formar gobiernos de salvación nacional. La inflación venezolana se encuentra asociada con problemas que Maduro está incapacitado estructuralmente de resolver: destrucción del aparato productivo interno debido a la alocada política de expropiaciones y estatizaciones, caída de los precios del crudo y merma de la producción petrolera, erosión de la capacidad importadora del gobierno, control severo de la actividad económica, déficit fiscal por el desorden en el manejo de las finanzas públicas, emisión continua y en gran escala de dinero inorgánico y corrupción. Maduro no está en condiciones de desatar ninguno de esos nudos críticos, mucho menos de elaborar una política integral en la cual la solución de cada uno de esos cuellos de botella calce.

 

Las dificultades se agravan cuando se toma en cuenta el contexto internacional. La jornada del 15-O no sirvió para elevar el perfil de Maduro, sino para hundirlo aún más en el frío sótano. La sanción contra Freddy Guevara empeoró el desprestigio (¿quién le habrá recomendado semejante torpeza?). Renegociar la deuda externa del país, obtener dinero fresco para enfrentar el déficit fiscal y cumplir los compromisos internacionales lucen como metas inalcanzables, después de las sanciones aplicadas por los Estados Unidos y las anunciadas por la Unión Europea. Además, al hombre no se le ocurrió otra idea más genial que nombrar a Tarek el Aisami, uno de los personajes más cuestionados del oficialismo, como jefe de la comisión de reestructuración de la deuda. ¡Habrase visto!

 

Maduro está asediado por todos lados, menos por el de la oposición, que sigue apareciendo dividida, confusa y sin iniciativa. Su aparente fortaleza es directamente proporcional a la debilidad de la MUD. Lo que debemos hacer es invertir los términos de la ecuación. Las elecciones municipales representan una buena oportunidad para volver a demostrar nuestra organización y solidez.Maduro está asediado por todos lados, menos por el de la oposición, que sigue apareciendo dividida, confusa y sin iniciativa. Su aparente fortaleza es directamente proporcional a la debilidad de la MUD. Lo que debemos hacer es invertir los términos de la ecuación. Las elecciones municipales representan una buena oportunidad para volver a demostrar nuestra organización y solidez.

 

@trinomarquezc

La abstención: error centralista – Trino Márquez

Me cuento entre quienes respetan y admiran el trabajo de muchos dirigentes que integran la Mesa de la Unidad Democrática. Mi opinión la he sostenido a través de distintos medios. Entre sus logros destaco el haber proyectado en el plano internacional la incansable lucha de los demócratas venezolanos por impedir que en Venezuela se consolide el proyecto hegemónico totalitario puesto en marcha en 1999, cuando Hugo Chávez llega a Miraflores. Luego de numerosos tumbos y errores de la dirigencia, la MUD recobra el camino electoral y le da sentido y coherencia al enfrentamiento contra la poderosa e inescrupulosa casta adueñada del poder. Me siento, por lo tanto, con autoridad para señalar errores y exigir cambios. Me anima el propósito de promover rectificaciones que nos permitan superar el enorme abismo en que la oposición cayó luego de las elecciones del 15 de octubre.

 

Es necesario que retorne la sindéresis y se restablezca la sensatez y la coherencia. No es cierto que la ruta electoral haya quedado cancelada después de la consulta de octubre. Lo que tiene que quedar proscrita es la ingenuidad y la improvisación de nuestros conductores. Debe asumirse que el régimen aprendió las lecciones derivadas de la derrota comicial de 2015. Maduro lo dijo con la claridad y desmaño que lo caracterizan: no volveremos a acudir a elecciones que vayamos a perder. El cuadro internacional y la Constitución lo obligan a convocar, cada cierto tiempo, votaciones para que el pueblo les dé legitimidad de origen a las autoridades de los poderes públicos. Ahora bien, esas elecciones no ocurrirán en un espacio imparcial y transparente, sino en un ambiente cargado de amenazas y chantajes. El Psuv y el gobierno fueron convertidas en frías máquinas que operan, para el caso de las personas que dependen del gobierno, con el fin de destruir el libre albedrío e imponer el voto compulsivo; y, en el caso de los demás ciudadanos, para disuadirlos o desestimularlos con la finalidad de que no se pronuncien por la opción democrática. Para enfrentar esas dos tenazas hay que prepararse con disciplina espartana. Tenemos que entrenarnos para combatir en lugares hostiles, conocer muy bien los ardides del enemigo. Debemos estar conscientes de que los rojos desprecian la democracia y utilizan el voto con la única intención de darle un cierto maquillaje a la autocracia sovietizante que con tanto tesón han construido durante casi dos décadas.

 

Se puede y se debe luchar por conseguir condiciones más equilibradas, pero lo único que asegura el triunfo es movilizar los sectores democráticos de forma compacta en cada cita comicial y cuidar todos los detalles de la elección, desde garantizar los testigos de mesa y poseer la lista de votantes por centro electoral, hasta contar con testigos en el momento de los escrutinios y la elaboración de las actas. Incluso teniendo un ejército disciplinado de voluntarios resulta difícil obtener la victoria porque el esquema está diseñado para favorecer al oficialismo. Bolívar y Zulia son un ejemplo de lo que digo. El abuso y el atropello son rasgos fundamentales de los regímenes electorales autoritarios, ampliamente estudiados por Andreas Schdler, con los cuales Maduro mantiene estrecha relación. De Rusia, Bielorrusia y Nicaragua recibe asesoría. Cuba lo ayuda en otros planos. En ese no porque durante seis décadas los isleños nunca han sabido lo que es elegir.

En este tipo de modelos dictatoriales no conviene dejar de participar en los procesos electorales que convocan. Hay que disputarles los espacios.  La desacertada valoración que hicieron los partidos de la MUD los condujo a cometer el error de llamar a la abstención para los comicios de alcaldes.  Tratándose de unas elecciones locales, tenían la posibilidad de que fuesen los organismos municipales –comités de base y asociaciones de vecinos- quienes se pronunciasen acerca de si participar o no. En el país existen 335 alcaldías. Muchos municipios dentro de un mismo estado difieren entre sí, pues poseen  condiciones políticas diferentes. Las direcciones nacionales, presionadas por los guerrilleros del teclado, tomaron una decisión que no les correspondía. La descentralización representa una política que debe regir tanto en el ámbito del Gobierno y del Estado, como de los partidos políticos. Eran las direcciones nacionales de las organizaciones partidistas las que tenían que someterse a las decisiones de las bases municipales. No al revés. Los partidos incurrieron en el pecado del centralismo, de allí que estemos viendo ese espectáculo variopinto y lamentable de dirigentes locales que se sienten con el derecho a aspirar a ser alcaldes, desprendidos de las organizaciones en las cuales algunos de ellos han militado durante largo tiempo. Para agravar el cuadro, la respuesta de algunos líderes luce deplorable. “Quedarán autoexcluidos”. “Serán expulsados”, son las voces que se levantan para condenar a quienes, en ejercicio de la democracia y la descentralización, decidieron optar por un cargo de representación popular.En este tipo de modelos dictatoriales no conviene dejar de participar en los procesos electorales que convocan. Hay que disputarles los espacios.  La desacertada valoración que hicieron los partidos de la MUD los condujo a cometer el error de llamar a la abstención para los comicios de alcaldes.  Tratándose de unas elecciones locales, tenían la posibilidad de que fuesen los organismos municipales –comités de base y asociaciones de vecinos- quienes se pronunciasen acerca de si participar o no. En el país existen 335 alcaldías. Muchos municipios dentro de un mismo estado difieren entre sí, pues poseen  condiciones políticas diferentes. Las direcciones nacionales, presionadas por los guerrilleros del teclado, tomaron una decisión que no les correspondía. La descentralización representa una política que debe regir tanto en el ámbito del Gobierno y del Estado, como de los partidos políticos. Eran las direcciones nacionales de las organizaciones partidistas las que tenían que someterse a las decisiones de las bases municipales. No al revés. Los partidos incurrieron en el pecado del centralismo, de allí que estemos viendo ese espectáculo variopinto y lamentable de dirigentes locales que se sienten con el derecho a aspirar a ser alcaldes, desprendidos de las organizaciones en las cuales algunos de ellos han militado durante largo tiempo. Para agravar el cuadro, la respuesta de algunos líderes luce deplorable. “Quedarán autoexcluidos”. “Serán expulsados”, son las voces que se levantan para condenar a quienes, en ejercicio de la democracia y la descentralización, decidieron optar por un cargo de representación popular.

 

El centralismo y el personalismo causan estragos, cualquiera sea el empaque en el que vengan envueltos. Llamar a la abstención en las municipales y, simultáneamente, proponer elegir al candidato que competirá con  Maduro en las elecciones presidenciales de 2018, resulta una incongruencia sorprendente. Piensen solo en este problema: ¿podrá ese eventual candidato realizar actos de campaña en estados y municipios totalmente controlados por autoridades rojas? Además del CNE, el Plan República y 18 gobernadores, ahora la MUD va a entregarles a los rojos 335 alcaldías. Craso error.

@trinomarquezc

Retornar a la cordura – Trino Márquez

El triunfo más importante del régimen el 15 de octubre no fue haberse quedado, aplicando malas mañas, con la mayoría de las gobernaciones. Su victoria fundamental fue haber colocado a la Mesa de la Unidad Democrática al borde de la extinción. A partir de ese fatídico domingo se desataron los demonios en el campo opositor. La derrota -provocada por numerosos factores, el más importante, el fraude masivo y continuado perpetrado por el régimen- no ha conducido a un análisis integral del proceso y de la situación de los partidos de oposición, sino a una guerra de acusaciones suicidas. Nicolás Maduro y su gente deben de estar frotándose las manos ante tanta desmesura e insensatez. Nuestros dirigentes perdieron totalmente la brújula. No logran detectar quién es dónde y se encentra el enemigo principal. Ni por un segundo se detienen a meditar sobre la recomendación del maestro Sun Tzu en El arte de la guerra: jamás hagas lo que le conviene a tu enemigo. Tampoco toman en cuenta la célebre recomendación que Maquiavelo le formula a César Borgia en El Príncipe: divide y reinarás.

Las declaraciones de las organizaciones y jefes políticos opositores parecen salidas del hígado, sin haber pasado por el cerebro. Henrique Capriles afirma: la ruta electoral quedó cancelada y yo no regreso a la MUD mientras Henry Ramos Allup esté allí. Voluntad Popular anuncia que no participará en las elecciones municipales convocadas para el próximo 10 de diciembre. Vente Venezuela decreta la muerte de la MUD y el tránsito hacia una forma superior de unidad. Los gobernadores electos que se presentaron ante la asamblea constituyente se convirtieron en blanco de un ajusticiamiento moral implacable, incluso por candidatos que perdieron de forma vergonzosa en los comicios regionales. No se evalúan las condiciones de la oposición luego de haber obtenido apenas 5 gobernaciones.

En esas declaraciones desmesuradas no se ve por ningún lado que las toxinas hayan pasado por los riñones para depurarse. Todo es grito exaltado, acusaciones, exceso. El análisis concreto de las situaciones concretas, como recomiendan los políticos más avezados, fue relegado.

Si se abandona la ruta electoral y se deja de concurrir a la cita de diciembre, entonces ¿cuál camino debe emprenderse? No hay muchos. Conformar organizaciones o partidos de masa toma mucho tiempo. Pregúntenselo a la gente de Primero Justicia, Voluntad Popular, UNT y Vente Venezuela, especialmente si los dirigentes de las agrupaciones quedan fuera de los órganos de representación popular. Pasar a la clandestinidad para organizar la resistencia de abajo hacia arriba puede tomar varias décadas. Organizar una huelga insurreccional luce imposible: la empresa privada anda en vías de extinción; el Estado controla casi totalmente la economía y percibe 96% de las divisas que ingresan a la nación. Promover un pronunciamiento militar con los oficiales ‘institucionalistas’ es una quimera; estos militares son más falsos que La Sayona. Esperar una invasión norteamericana o de fuerzas multinacionales, además de inconveniente, es ilusoria. Los estatutos de la OEA no contemplan intervenciones armadas en América Latina y los Estados Unidos han tenido y aún tiene demasiados problemas con la región, para que se atreva a mandar los marines a esta sufrido país. Ya con el muro de México el señor Trump tiene suficientes inconvenientes. Sus verdaderos retos militares son el orate de Korea del Norte y los fanáticos psicópatas de Isis. Entonces, abandonar la opción electoral sin saber cuál otra vía debe adoptarse, resulta un salto al vacío.

En este ambiente dominado por el desconcierto y la confusión, el gobierno apretará el acelerador electoral para demoler los restos de la MUD. Su legitimidad no la obtendrá de quienes fueron a votar el 15-0 y continuarán haciéndolo en los sucesivos comicios que se convocarán, sino de quienes se abstengan en nombre de ideales difusos y conceptos genéricos carentes de toda utilidad práctica. No dudo de que se necesita una estrategia integral que oriente la actividad política y que la participación en las elecciones debe formar parte de ese plan global. Sin embargo, prescindir de la confrontación comicial sin contar con esa visión panorámica resulta un error garrafal, pues quedamos fuera de los órganos que expresan la soberanía popular sin contar aún con organizaciones políticas enraizadas en la sociedad.

En el ámbito electoral lo que tendríamos que hacer es exigir mayores garantías. Contamos con el apoyo internacional. Nuestros amigos en el exterior presionarán para que haya cambios que reduzcan los desequilibrios tan profundos que caracterizan las elecciones venezolanas.

En cualquier caso, el dilema de si participar o no en los próximos comicios no puede tomarse en medio de un clima enrarecido por el malestar y las descalificaciones mutuas. Nunca se ve a los dirigentes del madurismo cayéndose a dentelladas. Al contrario: se resguardan mutuamente a pesar de las enormes diferencias que los separan. La oposición es incapaz de aprender de este comportamiento.

Frente a nosotros se levanta el enemigo más poderoso y brutal que haya confrontado oposición alguna en la historia nacional. Sólo se le derrotará si la oposición se mantiene cohesionada en torno de una estrategia, un programa y una organización comúnmente aceptada. Estamos obligados recuperar la cordura.
@trinomarquezc

15 -O: tenemos que exigir y mejorar Trino Márquez

Los inesperados resultados de las elecciones pasadas dejaron en la peor posición a quienes están convencidos de que las elecciones representan el camino menos tortuoso para salir del gobierno de Maduro. Se sabe que es indispensable participar en los procesos comiciales, pero no se sabe qué hacer para garantizar el triunfo ante condiciones tan adversas como las impuestas por el madurismo, empezando por el árbitro, que en vez de ser el fiel de la balanza, coloca todo su peso a favor del oficialismo.

El 15-O el régimen cometió toda clase de abusos, algunos inéditos, otros reeditados. De las nuevas modalidades, el traslado en masa de votantes opositores a última hora a lugares inhóspitos controlados por las bandas maduristas, fue el más arbitrario y agresivo. La gobernación de Bolívar se perdió de forma fraudulenta porque se le despojó del triunfo a Andrés Velásquez adulterando actas que ya habían sido invalidadas, y porque el CNE, violando la Ley de Procesos Electorales, no retiró de las máquinas de votación a los candidatos perdedores en las primarias de la oposición.

El Psuv se transformó en un poderoso aparato electoral que actúa valiéndose, sin escrúpulos de ninguna clase, de los recursos del Estado para intimidar, chantajear, extorsionar y cooptar electores. La derrota en las elecciones parlamentarias de diciembre de 2015 le enseñó al gobernó que si quería preservar el poder, manteniendo el llamado a elecciones periódicas como fachada democrática, estaba obligado a perfeccionar los mecanismos de control sobre sus bases sociales de apoyo. Nada podía quedar al libre albedrío, a la espontaneidad, a la expresión genuina de la gente. El elector madurista es un siervo que debe ser comprado, observado y amenazado, simultáneamente. El carnet de la patria, la misión vivienda, la inscripción en los puntos rojos para recibir una mesada especial, el reparto de los clap, todos se convirtieron en mecanismos de sometimiento y exigencia de lealtad electoral. Una lógica simple y perversa: te doy, pero te someto; tu voto me pertenece porque dependes de mí. Este es el modelo aplicado durante años por Vladimir Putin en Rusia, por Alexander Lukashenko en Bielorrusia, y por otras satrapías. Estos regímenes llaman a elecciones, pero con la oposición maniatada. Fareed Zacaria las llama “democracias no liberales”. Aquí podemos ser más directos: son neodictaduras obligadas a convocar elecciones para poder subsistir en un ambiente internacional que ha construido una legalidad hemisférica.

Esta circunstancia, y a la vez limitación, que el contexto internacional le impone a la neodictadura madurista, hay que aprovecharla para exigir mejores condiciones en los futuros procesos electorales. Esperar que los comicios venezolanos transcurran como si estuviésemos en el Paraíso Celestial, resulta utópico, pero sí es posible someter al CNE a algunos protocolos y restricciones universales. Los testigos o acompañantes internacionales, la depuración del REP, la aplicación de la Ley Electoral en sus principios básicos, pueden lograrse. Para que estas metas se alcancen resulta indispensable que la dirigencia se unifique en torno a esos propósitos. Obtenerlos es más importante que sustituir a Tibisay Lucena y compañía. Podría ocurrir que esa señora sea suplantada por otro personaje aún más fanatizado y plegado a los intereses del Psuv.

Sin embargo, no existe ninguna norma que sustituya la organización de los partidos opositores y la presencia de testigos comprometidos en todos los centros y mesas electorales. Recordemos que Al Gore perdió la presidencia de los Estados Unidos en 2000 porque no contó con testigos que defendieran sus votos en el estado de Florida. Si trastadas como esa ocurren en Norteamérica, qué puede esperarse de regímenes autoritarios y hamponiles como el actual. En los estados en los cuales se triunfó, especialmente Táchira, donde Laidy Gómez ganó por amplia mayoría, la organización de los comandos de campaña fue excelente. No dejó ningún detalle importante al azar. Los centros de votación fueron asistidos por miembros de los comandos de campaña, se contrarrestó la abstención con la acción de los responsables de evitarla, quienes estaban encargados de la transmisión de la data y del acopio de las actas cumplieron su responsabilidad. Los comandos actuaron con una organización espartana. Esas tareas son irreemplazables. Allí donde los representantes de los candidatos opositores no estaban, el gobierno hizo de las suyas.

Queda una certeza: estamos ante un adversario carente de limitaciones éticas y con infinitos recursos financieros. Este es el punto de partida para encarar y fortalecer la organización electoral.

Numerosas dictaduras han caído y procesos de cambio se han iniciado, luego de que los grupos dominantes han adulterado la voluntad popular expresada en las urnas de votación, o no han podido contener el descontento y los deseos de renovación de los electores cuando se realizan elecciones. Esta ha sido la historia de América Latina. Los ejemplos abundan, desde Getulio Vargas en el Brasil de 1930, hasta las salidas del poder de los sandinistas, Pinochet y Fujimori. Incluso, Hugo Chávez aterrizó en Miraflores montado en una nave electoral. Este hecho poco se recuerda. En Venezuela no será distinto, pero hay que exigir y mejorar.

@trinomarquezc